Ser líder de un equipo no es tarea fácil, sobre sus hombres pesan un sinnúmero de responsabilidades, aparte de las tareas que deben realzar diariamente, deben ser personas capaces de tomar riesgos, innovar, enfrentar obstáculos y, por si fuera poco, ser buenos seres humanos. Pero, por algo es el jefe, eso implica tener todas estas características.

Pero lo antes mencionado no significa que sean perfectos, el quehacer diario, las cargas laborales y el estar en la búsqueda constante de cómo sobrellevarlas hace que todo jefe o líder cometa errores. Sin embargo, siempre es bueno estar atento y prevenido a fin de poder evitar algunos de ellos pues, tal vez, un error nos pueda salir caro.

Recuerde que un líder no es el que tiene más estudios, sino el que mejor aplica sus conocimientos. Comprender que los errores son parte de su proceso formativo, le ayudará a aprender de ellos y mejorar los procesos o hacerlo mejor en una próxima oportunidad.

A continuación, le mostramos una lista de errores comunes en los jefes que usted, sin duda, puede tratar de evitar.

Ser un jefe demasiado exclusivo

Lo más común es que, al llegar a un cargo ejecutivo, quiera armar su propio equipo de trabajo con personas que conozca. No tiene nada de malo. Pero recuerde que es importante estar abierto a conocer y trabajar con cualquier tipo de personas, con personalidades diversas.

Además, piense que esto es bueno, pues tener varios puntos de vista, lenguajes y formas de hacer las cosas nutrirá el trabajo. Claro está, que su trabajo como líder es lograr que todo esto se dé en armonía.

Darle poca importancia a las pequeñas metas

Obviamente, toda organización se plantea una meta grande como prioridad, por ejemplo, lograr un margen de ventas o alcanzar un máximo de obras construidas; pero pasar por alto las metas pequeñas es un error de novatos en el que no debe caer.

Es importante trazar un camino al éxito colocando metas pequeñas que al irse alcanzando permitirán medir el progreso y los resultados que se van obteniendo.

Así, se asegurará de que su equipo va marchando por la ruta acertada para alcanzar los objetivos mayores.

Negarse a pedir ayuda

Pedir ayuda no es signo de debilidad sino una necesidad.

Delegar responsabilidades al resto del equipo es cuestión de confianza. Olvídese de esa idea equivocada de que por ser jefe, tiene todas las respuestas y debe hacer todo. Más bien, de a cada miembro del equipo tareas acordes a sus intereses y conocimientos. Es más, hasta podría intentar que ellos elijan cuáles tareas realizar de forma voluntaria.

Si aprende a delegar funciones, el equipo sentirá que hay confianza y aliviará la tensión.

Ser mal comunicador

Eres mal comunicador cuando envías correos electrónicos muy extensos o cuando muestras falta de transparencia y supervisión, dando señal de no tener una política de puertas abiertas.

Debes hacer todo lo posible por trabajar en tus habilidades de comunicación, trata de conocer un poco más a tus empleados, eso te dará más facilidad de expresión a la hora de hablar con ellos.

Cuando tu comunicación es eficaz, inspiras la acción y la innovación.

Perder la calma

Lo peor que le puede pasar a un jefe es perder la calma y dejar que le gane el temperamento, quedando como un ogro. No hay forma más rápida de perder el respeto.

El tener cambios salvajes de temperamento deja al descubierto pobreza emocional, hace mella en la comunicación y hace que el equipo no se sienta seguro.

Lo mejor es que aparte del trabajo, se tome su tiempo para conocer al equipo, conversar con ellos, hacer actividades que faciliten la integración; así habrá más confianza y podrán lograr grandes cosas.

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