Los errores de ortografía son un mal que perjudica a un gran número de profesionales, ya sean médicos, ingenieros o incluso abogados. No corregir esto puede llegar a costar lo suficiente como para perder oportunidades laborales y desmejorar considerablemente la reputación.

En vista de lo anterior, el periodista Héctor Velis-Meza, académico universitario y autor de más de 40 libros de divulgación que se relacionan con el lenguaje y sus orígenes, compartió con el portal América Economía algunas recomendaciones que se deben tener en cuenta para no incurrir en estas faltas ortográficas.

1.  Los fallos en la ortografía equivalen a tener una horrible mancha de salsa de tomate en una blusa o camisa blanca. De esta forma son percibidos por los lectores.

2.  Una falta ortográfica dice mucho de la persona que la comete. Lo más grave es que perjudica su reputación, autoridad y liderazgo.

3.  Los errores de ortografía, en sentido figurado, también abollan, salpican, alcanzan o manchan a la empresa de la cual es miembro quien los perpetra. Los descuidos terminan por afectar a nivel corporativo.

4.  Cometer faltas de ortografía es igual de bochornoso que incurrir en fallas de pronunciación, dicción o articulación del lenguaje.

5.  La buena ortografía es el resultado directo de la lectura. Aquí es fundamental el componente visual para un correcto aprendizaje, pues al leer se refuerza constantemente la adecuada forma de escribir las palabras.

6.  Las personas que escriben textos para publicarlos o enviarlos a otras, antes de remitirlos, es conveniente que los hagan revisar por alguien que se caracterice por tener buena ortografía y sintaxis. La mala ortografía es como un mal olor, el que lo tiene no lo percibe, asimismo, el que escribe mal no ve sus faltas.

7.  Fiarse al ciento por ciento de los diccionarios ortográficos y gramaticales que se encuentran en la red o en algunos programas es como creer que si colocamos un escorpión en la palma de la mano, éste no va a picar.

8.  Una vez se termina de redactar, es recomendable leer lo que se ha escrito en voz alta. De esta forma, el oído puede captar los errores de concordancia, las palabras repetidas, la inadecuada puntuación y las eventuales incoherencias del escrito.

9. Tener presente que la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española actualizaron algunos aspectos ortográficos y gramaticales en el año 2010, por lo que algunas palabras perdieron sus tildes.

10. Ante cualquier tipo de duda hay que consultar el diccionario. No se puede dejar de hacerlo. En la memoria no siempre podemos confiar.

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