¿Recibos sin pagar, deudas, muchos gastos y poco dinero lo están llevando al borde de la locura? Convierta a su familia en la mejor empresa de su vida, con la ayuda de herramientas útiles para optimizar los recursos.

La realización de cualquier proyecto implica planeación e inversión de tiempo y dinero. Pero, ¿cómo tener un polo a tierra si ignoramos aquello que poseemos y no reflexionamos sobre lo que nos hace falta? Para esto existe el famoso presupuesto, una palabra rechazada por muchos, pero que da grandes resultados cuando se aplica de la manera correcta.

El presupuesto familiar es tan importante como la armonía, la tolerancia y el respeto dentro del hogar. Crea estabilidad, permite solucionar problemas oportunamente y preserva el patrimonio.

Un primer paso, entonces, es emplear tiempo en la organización de facturas, recibos, comprobantes y toda clase de documentos que, por lo general, vuelan por toda la casa y se extravían causando demoras en los pagos y desfases de dinero. Para poner fin a esto, usted puede seguir las siguientes recomendaciones:

– Destine un lugar específico para ubicar y otro para guardar los papeles de la casa.

– Dedique un tiempo prudente para proceder a organizarlos debidamente.

– Una o dos carpetas archivadoras resultan ideales para ordenar los recibos, según sus características.

– Catalogue los documentos: papeles del seguro de casa y vehículo, garantía de electrodomésticos, suscripciones a revistas, recibos de servicios públicos, etc.

– Lleve un cuaderno único o libreta de notas para el control de cuentas (las ya pagadas y las pendientes de pago).

– Ordene la correspondencia por asuntos: facturas por pagar, papeles para archivar, cartas para contestar.

Si soluciona el caos de los papeles “voladores”, será más fácil implementar una disciplina para cuidar el dinero. No obstante, de nada sirve tener orden si a la hora de comprar se gasta más de lo debido o más de los ingresos que recibe.

Minucias que encarecen o enriquecen

Las finanzas familiares demandan un trabajo concienzudo en el que se debe centrar la atención en detalles pequeños para que el dinero no desaparezca como por arte de magia. Es en esas minucias donde realmente se comprueba la aplicación del presupuesto y la organización de las cuentas; y es en el consumo de los servicios básicos donde el ahorro comienza a cobrar importancia.

Atender a ciertas recomendaciones oportunas, es clave para disminuir los gastos en las actividades diarias. Tome nota:

Para reducir el consumo de energía: encienda luces solo si es necesario. Reemplace progresivamente las bombillas tradicionales por halógenas de bajo voltaje, estas ofrecen la misma iluminación, duran ocho veces más y ahorran hasta un 80% de energía.

Adopte planes con tarifas telefónicas económicas: compare ofertas de las empresas operadoras y elija la más rentable y que se ajuste a las necesidades reales de la familia.

No descuide el consumo de gas: verifique periódicamente que los aparatos para tal fin estén en óptimas condiciones de funcionamiento.

Cierre la llave: un grifo abierto gasta cinco litros de agua por minuto y uno goteando aproximadamente 60 litros de agua al día. Asegúrese de que no haya daños en el suministro de agua. Otra medida importante es aprovechar al máximo la capacidad de la lavadora, lo que reducirá el consumo de agua, detergente y energía.

No ‘se convenza’ de que ciertos ‘lujos’ son necesarios: cambiar el televisor por uno más moderno, el celular con un plan de datos que le demanda un mayor pago, cambiar de barrio con un estrato más alto, son elecciones que debe analizar muy bien antes de decidir, pues sin duda aumentarán la destinación de dinero para cubrirlas.

En definitiva, si la familia es la mejor aventura, la mejor empresa, la más rentable y la que, al fin y al cabo, va a dejar mayores satisfacciones físicas, morales y espirituales, ¿por qué no dedicar tiempo, esfuerzo y dinero en su desarrollo?, ¿por qué no dejar de ver las finanzas como el punto negro en el lienzo blanco?

La economía en el hogar involucra principios de orden, disciplina y responsabilidad que unen a la familia en procesos de aprendizaje, en los que cada uno de los miembros será consciente de cómo impedir que el dinero se escape como agua entre los dedos.

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