Los Millennials son el público objetivo para los productos y servicios de la industria financiera. No pasa un día sin que aparezca un estudio que intente ofrecer una visión de lo hacen, deben hacer o no con sus finanzas. Sin embargo, en su futuro sólo pesarán las decisiones que tomen a título personal, sobre todo para su retiro.

Las estadísticas del informe elaborado por Employee Benefit Research Institute muestran que las personas de entre 20 y 30 años tienen invertidos en acciones 75% de sus ahorros para la jubilación, lo que parece razonable para un trabajador joven.

Más allá de los números, lo mejor es centrarse en las acciones que se toman a título personal, no lo que hagan como grupo, eso determinará su futuro financiero.

Aquí tres consejos para tomar decisiones que garanticen la seguridad financiera en el futuro:

1. Desarrolla el hábito del ahorro

La inversión inteligente es importante, pero el ahorro es crucial. El objetivo debe ser reunir una cantidad equivalente a tres meses de gastos básicos y guardarla en una cuenta de ahorros o un fondo del mercado monetario.

No vas a ganar mucho en ese escondite, quizá te reporte un interés menor a 1%, pero la idea es no poner ese dinero en riesgo y que esté disponible sin importar la suerte que corran los mercados financieros. Puedes requerirlo para una emergencia o para afrontar un despido laboral, por ejemplo.

Una vez que tengas ese fondo de emergencia, puedes concentrarte en la seguridad financiera a largo plazo. Puedes reservar entre 10 y 15% de tu salario anual para asegurar una cómoda jubilación.

Si otras obligaciones (préstamos estudiantiles, gastos de subsistencia o lo que sea) te impiden que reserves ese monto, comienza con una cifra más pequeña y auméntala en un punto porcentual o más cada año.

Si en tu empleo tienes acceso a un plan de retiro o un plan de ahorro similar que deduce automáticamente el ahorro de tu sueldo, aprovéchalo.

En caso de que el plan de tu empleador ofrezca igualar las aportaciones, como hacen algunos, aporta lo suficiente para sacarle el máximo partido.

Si no cuentas con un plan de retiro, considera suscribirte a un plan de inversión automática de una firma de fondos mutuos, de esta manera el dinero es transferido regularmente desde tu cuenta corriente a tu cuenta de inversión. Si eres de los que prefieren buscar maneras específicas para reducir gastos y ahorrar dinero, ese abordaje también puede funcionar.

2. Enfócate en los principios básicos de la inversión

Para el dinero que está invirtiendo para metas a largo plazo, como la jubilación, todo lo que necesitas es una cartera que contenga una amplia variedad de fondos indexados de bajo costo que repliquen acciones y bonos.

Puedes crear una cartera de este tipo con sólo tres fondos: uno total del mercado de valores (total stock market fund), uno del mercado de bonos (total bond market fund) y si quieres un poco de exposición internacional, uno de acciones extranjeras (total foreign stock fund).

Si quisieras simplificar tu enfoque aún más, opta por un fondo de retiro con fecha determinada, que te da una mezcla diversificada de acciones y bonos nacionales e internacionales en un solo fondo y poco a poco reduce la exposición a acciones conforme envejeces.

3. Sé muy cuidadoso al solicitar ayuda

Sobran las empresas y asesores financieros que están más que dispuestos a proporcionarte orientación. El reto es distinguir a los asesores competentes, confiables y asequibles de esas inversiones que pueden no ser adecuadas para ti o, peor aún, simples engaños.

Es necesario investigar a cualquier asesor que estés considerando, preguntar sin miramientos qué tipo de credenciales lo avalan y exigir un desglose detallado de honorarios y comisiones.

También debes centrarte en mantener a raya los costos. Si eres un inversionista que hace las cosas sólo, puedes limitarte a los fondos indexados de bajo costo.

Pero si crees que necesitas ayuda profesional para armar una cartera de inversiones, podrías considerar uno de esos asesores robóticos de nueva generación que se basan en algoritmos para construir y gestionar carteras. Otra opción es pagar por el asesoramiento.

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