El Gigantopithecus, un enorme simio que vivió hasta hace cien mil años, habría muerto porque no pudo soportar el cambio de dieta repentina, no se adaptó a comer la hierbas, hojas y raices de la sabana, que surgieron como fuente de alimento después de un cambio climático en la región donde habitaba.

Este gigante simio pesaba alrededor de cinco veces el peso de un hombre adulto y algunos llegaban a medir hasta tres metros.

En su época de plenitud, hace un millón de años aproximadamente, vivía en regiones semi tropicales del suroeste de Asia y China continental.

Poco queda de él, incluso en términos de fósiles disponibles para los estudiosos. El orangután parece ser actualmente su pariente más próximo, pero no es exactamente igual.

La verdad, es que su existencia pudo crear muchos mitos y leyendas de criaturas legendarias como el Yeti, o el mismo King Kong.

Sin embargo, gracias al análisis de sus pocos dientes que se han descubierto, se determinó que no era feroz; él vivía en los bosques, era vegetariano y su alimento favorito era el bambú  así como es el alimento favorito de los pandas gigantes, que viven hoy en día en China.

Las causas de extinción del simio más grande que haya existido 3No es difícil poder determinar su extinción: un animal de este tamaño, sin duda necesita grandes cantidades de calorías, y que además sean de fácil acceso (para su altura, claro) como por ejemplo la jugosa fruta de los árboles.

Sin embargo después de una larga edad de hielo, la zona en la que vivió el Gigantopithecus se fue convirtiendo en una sabana, mucho más árida y escasa de recursos alimenticios.

Otros primates, más pequeños y menos pesados, se fueron adaptando rápidamente a estos cambios. Pero el gigante de la selva, no lo pudo conseguir.

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