El devastador fenómeno de ‘el niño’

Durante los primeros meses del año 2016 los países suramericanos han experimentado una de las sequías más grandes de su historia, ya que el ciclo natural de lluvias (de octubre a marzo) no se produjo con la regularidad que debería. En cambio, las temperaturas han subido desmedidamente, provocando ondas de calor extremo y pérdida de cosechas.

El origen de este cambio climático ha sido explicado por los meteorólogos como consecuencia del fenómeno “El niño”, el cual es un proceso geológico en el que cada cuatro años los vientos alisios que deben llegar a Suramérica se desvían y se devuelven en dirección contraria.

Su punto máximo de manifestación se produjo en el año 1997-1998, se trata de un fenómeno climático que afecta el calentamiento del Pacífico oriental ecuatorial y, de acuerdo con Günther D. Roth, “es una irrupción ocasional de aguas superficiales cálidas, ubicadas en el océano Pacífico junto a la costa de los territorios de Perú y Ecuador, debido a inestabilidades en la presión atmosférica localizada entre las secciones Oriental y Occidental del océano Pacífico cercanas a la línea del Ecuador. Siendo este fenómeno el supuesto causante de más de una anomalía climática”.

Todo esto quiere decir que gracias a los desniveles oceánicos existentes entre los continentes del hemisferio sur, la desviación de los vientos produce anomalías climáticas a toda la zona tropical, desbalanceando las únicas estaciones del año —de lluvia y sequía— y generando un caos entre sus poblaciones.

Se le llama “El Niño” ya que los indígenas del norte del Perú ya lo conocían y sabían que se producía durante el mes de diciembre, por lo que coincidía con la llegada del niño Jesús, y nombraron al fenómeno en honor a él; cuando sucede el efecto contrario de este fenómeno se le denomina “La Niña”.

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