Hawai es un destino turístico de ensueño: Playas blancas y agua de color azul, suave viento que mueve las palmeras y una temperatura que durante casi todo el año alcanza los 28 grados. Estas islas del Pacífico atraen sobre todo a los amantes de las vacaciones activas en las que se puede caminar, escalar montañas, bucear y surfear.

Un elemento disuasorio para elegir como destino vacacional las islas hawaianas de Maui o Kauai son los costes, pues los precios de los hoteles solo son tan altos en Nueva York o San Francisco. Es casi imposible conseguir una habitación por menos de 100 dólares la noche. Más bien, los precios reales arrancan desde los 200 dólares.

Aun así, cientos de miles de turistas eligen cada año como destino a Hawai, porque este archipiélago ofrece casi todo para pasar unas vacaciones excelentes: una gastronomía exquisita, una naturaleza fascinante, casi todas las zonas climáticas del mundo, una historia interesante y playas como las que solo aparecen en los prospectos turísticos.

La playa de Waikiki siempre está llena de gente, pero raras veces es imposible encontrar un lugarcito para extender la toalla. Las olas seducen a los surfistas. Los niños que se meten al mar para surfear obligatoriamente tienen que ponerse chalecos salvavidas.

Dejando de lado las playas, el principal imán turístico es Pearl Harbor. El 7 de diciembre de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, un ataque japonés destruyó los acorazados de la flota pacífica de Estados Unidos. Un documental corto introduce a los turistas en esa historia bélica antes de que los lleven en barquitos a los restos del acorazado “USS Arizona”, que se encuentran bajo el agua a pocos metros de la superficie.

El turista no debería ver solo una de las islas del archipiélago hawaiano. Hay aviones grandes y otros más pequeños que vuelan constantemente entre las islas. La isla más grande, que dio el nombre al archipiélago, se llama también Big Island. Los surcos negros que atraviesan la isla son antiguas corrientes de lava. El archipiélago es de origen volcánico. En la isla de Hawai, el parque nacional volcánico es uno de los principales destinos turísticos.

Imagen de una playa de Waikiki en la que se puede disfrutar de muchos deportes de agua.

Hace exactamente 100 años que se fundó el Volcanoes National Park, cuyas atracciones tienen millones de años de antigüedad. El turista puede ver enormes cráteres, cuevas formadas por corrientes de lava y campos humeantes. El volcán Hawai sigue siendo activo. Por todos lados hay rocas volcánicas.

Big Island tiene casi todas las zonas climáticas de la Tierra e incluso hay nieve en la Mauna Kea, la montaña más alta del archipiélago. La región oriental de la isla se llama Kona. A los amantes del café, este nombre les suena a música celestial. El café de Kona es considerado como uno de los mejores -y también de los más caros- en el mundo. En la región hay 800 cafetales. Y merece la pena visitar uno de ellos con niños.

“El café es parte de nuestra cultura. Queremos enseñarles a los niños cómo se cultiva y cómo vivía la gente de esta región en el pasado”, dice Ku’ulani Auld, subdirector de la Kona Historical Society. “Nuestra pequeña plantación sigue produciendo café. También tenemos animales. Sin embargo, lo más importante es que cada niño vea cómo vivían nuestros bisabuelos sin electricidad ni agua corriente”.

Los niños también pueden hacer pan y enterarse de por qué las patas de la despensa están colocadas en botes llenos de aceite: un método sencillo que se aplicaba en el pasado para ahuyentar a las cucarachas.

El Parque Estatal de las Cataratas Akaka es una de las visitas que más gustan a los más pequeños.

Para muchos, la isla de ensueño por antonomasia es Maui. Y efectivamente, tiene las playas más largas de Hawai, aunque también llueve mucho más que en las otras del archipiélago. Amplias zonas de Maui están cubiertas por selva húmeda. Baldwin Beach es una playa de tarjeta postal: ancha, con arena blanca y, aun así, no muy concurrida. El oleaje es bastante fuerte. Los niños jamás deberían nadar fuera de las zonas donde están los socorristas.

Esas zonas tampoco están llenas de gente. Es algo singular en Hawai: a pesar de que cada semana atracan en las islas decenas de cruceros y de que cada día llegan en aviones decenas de miles de turistas, por todas partes hay playas de arena blanca con agua de color turquesa en donde apenas hay gente. Esto es quizá el secreto de Hawai como destino de ensueño, también para familias.

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