dinero en el amor

Resulta muy interesante cómo la psicología humana ha evolucionado en los últimos años, ofreciendo cambios de perspectivas sobre los hechos sociales más comunes, y transformando la manera cómo la sociedad abordaba ciertos temas.

Lógico sería entonces considerar el dinero y el amor como dos de los puntos más destacados en toda consulta, centrando la historia de casa persona entre estos dos elementos, traduciéndose en algunos casos como el amor al dinero, y en la mayoría de las circunstancias, evaluándose como hechos aislados.

Pero al fin se ha logrado comprender que el aspecto a trabajar en realidad es el dinero en el amor, cuáles son las perspectivas que nos creamos en torno al dinero, y cómo este juega un papel fundamental en nuestras relaciones.

De allí que a la hora de evaluar si tu pareja realmente será quien te acompañe e impulse hacia el éxito financiero que realmente deseas construir para tu futuro y el de tu familia, tendrás que considerar 3 aspectos fundamentales, que te permitirán conocer cómo tu pareja se relaciona no sólo contigo, sino con el dinero.

Lo primero que debes considerar es si ambos comparten las mismas ideas sobre el ahorro.  El dinero, al igual que el amor, requiere de un criterio compartido para poder ser disfrutado del mismo modo por ambos.  Una pareja en donde las condiciones favorezcan siempre a uno y no a ambos, no tiene una relación equilibrada, y lo mismo ocurrirá con la balanza del dinero, si no comparten las mismas nociones sobre el ahorro, por lo que será fundamental compartir las opiniones de ambos y desarrollar un plan en conjunto, que pueda permitir la satisfacción económica de los dos.

En segundo lugar, la confrontación sobre los sentimientos que ambos tienen con respecto al movimiento del dinero en general, deberá ser tan transparente y sincera, que permita puedan establecer las reglas del juego en cuanto a los gastos, permitiendo cumplir con las necesidades del uno, sin que represente agravantes sacrificios por parte del otro.

Una actitud derrochadora y superflua sobre el uso del dinero por parte de uno o inclusive de ambos, puede no sólo llevar la relación directo a la catástrofe económica, sino también al debilitamiento del amor, por la aparición de constantes fricciones e inconformidades, que desde las necesidades más elementales, pueden saltar hacia la relación, poniendo todo a riesgo.

Las deudas son la tercera inquietud a considerar.  No menos importante que los otros dos aspectos, la forma como cada quién asume sus propias deudas, refleja de manera directa el comportamiento futuro que tendrá hacia las posibles deudas que de uno u otro modo tenga que enfrentar la pareja, ya que no siempre será posible avanzar con el impulso del amor, sino que la ayuda de un dinero extra o un crédito con funciones específicas, podrá llegar a ser de gran utilidad.

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