Ambas se alejan de lo que ocurre en realidad: toda mujer embarazada y, fundamentalmente feliz, se ve extremadamente bella (es toda ella el símbolo mismo de la vida), más allá del sexo de su bebé, y la forma de su panza responde a la posición que el pequeño adopte dentro de su vientre.

Tampoco se debilitan los dientes, como afirman algunos, ya que el calcio que tiene es suficiente. Si el médico llegara a considerar lo contrario, dará más. Tampoco es necesario comer por dos, eso sólo aumentará el riesgo de desarrollar una diabetes gestacional. Finalmente, está permitido darse un chapuzón en una pileta y, si se puede, tener todo el sexo que se desee, a menos que el doctor indique lo contrario.

Esos son algunos de los mitos que circulan por Internet y de boca en boca. Del resto entérate aquí.

Increíbles mitos y realidades sobre el embarazo 2

Mito: No se puede tener contacto con los gatos

¿Te lo dijo tu suegra? Pues cuéntale que el virus de la toxoplasmosis -el nombre científico del miedo popular- se contagia a través de las heces y si éstas están infectadas. Así que si tienes un minino en casa, basta con llevarlo trimestralmente a la veterinaria para desparasitarlo y que otra persona se haga cargo de cambiarle las piedritas.

Para evitar esta enfermedad parasitaria que puede interferir en el desarrollo del bebe, se recomienda utilizar guantes para el contacto con carne cruda de vaca y de cerdo. También, se deben cocinar muy bien para no consumir su sangre. Sí se debe intentar evitar el consumo de embutidos como jamón, chorizos y morcillas.

Realidad: El cambio hormonal ocurre en la madre y en el padre

Que las hormonas maternas se alborotan y cambian sus niveles en un rango increíble no es novedad. Ahora bien, según un estudio publicado en Evolution and Human Behavior en el año 2000, las hormonas paternas también se modificarían durante el embarazo.

Los niveles de testosterona en un hombre que espera un hijo disminuyen, así como aumentan sus niveles de prolactina -la hormona que en la mujer es responsable de la formación de leche-. Los investigadores sugieren que estos ajustes del organismo podrían ayudar a los hombres a convertirse en padres.

Mito: La forma del cráneo determinará el sexo

Esta teoría, de moda en los blogs de bebés fue creada probablemente por la cantidad de ecografías que las embarazadas disponen. Para los expertos, sin embargo, es completamente imposible de determinar si será un niño o una niña según el tamaño y forma del cráneo.

Los estudios antropológicos han demostrado que los hombres suelen tener cráneos más grandes y macizos, mientras que los de las mujeres son más redondeados y delicados. La frente es más prominente en los hombres y el mentón es más cuadrado. Todas estas características, sin embargo, se adquieren recién en la pubertad.

87 por ciento de realidad: Se puede elegir el sexo del bebé con la alimentación

Según la teoría del doctor François Papa y la periodista Françoise Labro, de 1984, se podría demostrar científicamente “la influencia de la alimentación de la madre en el sexo del niño que va a nacer” por el balance de ciertos minerales y su eficacia sería del 87 por ciento.

Así lo defiende la bioquímica Adriana Baretta, que actualiza el método y promete un 98 por ciento de garantía.

Lácteos como leche, yogur y queso fresco para una pequeña niña y jugos naturales, fruta y pescados ahumados para un varón. Estos alimentos modificarían el PH del moco cervical de la mujer, para que llegue al óvulo un espermatozoide XY, para un niño, o XX, para una nena. Si bien existe un margen de fracaso, el balance entre sodio, potasio, calcio y magnesio en el cuerpo de la mujer antes de embarazarse podría determinar el sexo del bebe.

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Realidad: Aumenta la frecuencia respiratoria

La progesterona, hormona reina en la mayor parte del embarazo, estimula el centro respiratorio femenino para que aumente el consumo de oxígeno y se pueda liberar más dióxido de carbono, el propio y el que está generando el bebé. También, porque el embarazo limita la expansión del diafragma, el músculo respiratorio, entonces se aumenta la frecuencia para compensar.

Aunque esto puede desbalancear levemente los gases del cuerpo, no se generan trastornos en el estado ácido-base, ya que el embarazo es un estado fisiológico del cuerpo.

Mito: Si no cumples un antojo, tu niño nacerá con una mancha

Los científicos están de acuerdo en algo: las manchas de nacimiento no tienen nada que ver con los antojos. Sin embargo no logran acordar en lo siguiente: los antojos se corresponden con lo que tu cuerpo y el de tu bebé necesitan.

“No se sabe por qué ocurren los antojos, una teoría es que representan los nutrientes que le están faltando a la madre y quizás esa sea la forma que tiene el cuerpo de pedirlos”, sostuvo Andrei Rebarber, directora asociada de la división materno fetal en el centro médico NYU.

Los expertos recomiendan que escuches a tus antojos saludables e intentes reemplazar los que no lo son con apoyo emocional, ejercicio y tomando el desayuno a diario.

Prepárate antes del embarazo

Los mitos y realidades son infinitos. Una creencia azteca sostiene que si una embarazada mira un eclipse, su niño nacerá con el labio partido, ya que representa un mordisco en la cara de la luna. El labio leporino se da por una mezcla de factores genéticos y ambientales, así que si bien se sabe que el mito es falso, por las dudas, mejor cuidar a las embarazadas de los eclipses.

Por último, algunos datos útiles, y reales, sobre el embarazo:

  • Dura entre 38 y 40 semanas, 280 días (+/- siete).
    • El embrión suele llegar a medir 45 centímetros y pesar tres kilos, en promedio.
    • La placenta, el nuevo órgano que se genera con una forma parecida a una torta, tiene un volumen promedio de 500ml.
    • El líquido amniótico, donde “flota” el niño, es de un litro.
    • Se gana, en promedio, entre 11 y 13 kilos en todo el embarazo. Cinco le corresponderán al niño y seis a la madre.

¿Qué otros mitos conoces sobre los niños por nacer?

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