Una empresa de Hong Kong consiguió sus primeros 100,000 dólares a fin de producir una ‘colmena’ para cultivar insectos comestibles en casa. Los consumidores pueden usar sus propia basura orgánica para producir hasta 500 gramos de gusanos de la harina a la semana. El dispositivo cuenta con un sistema de sensores y calor para regular la reproducción. 

Por Robert Olsen

¿Recuerdas cuando comer insectos aún impactaba a la gente? “Hemos recorrido un largo camino en los últimos tres años, ahora todo el mundo ha oído hablar sobre platillos con insectos (o probado uno)”, dice Katharina Unger, fundadora de la startup Livin Farms, con sede en Hong Kong.

Desde las barras energéticas hechas con grillos en Estados Unidos hasta las galletas a base de microalgas en Japón, el movimiento de insectos comestibles sin duda parece estar ganando terreno. Incluso hay un Día Mundial de los Insectos Comestibles (23 de octubre).

Como resultado, Unger cree que hoy es el momento de sacar al mercado la primera colmena para insectos comestibles del mundo. Su objetivo es permitir a los consumidores “cultivar” alimentos saludables y sustentables desde un pequeño espacio en sus hogares.

En los últimos años, un número creciente de expertos ha alabado los beneficios de la entomofagia –el término que designa el consumo de insectos–. Y esta ‘entopreneur’ y su socia Julia Kaisinger tienen muchos datos para apoyar su caso.

“Bombeamos 80% de los antibióticos en el mundo a la producción ganadera, y alrededor de un tercio de nuestras tierras de cultivo están siendo usadas para alimentar a los animales. Esos fueron descubrimientos realmente devastadores”, dijo Unger.

Por otra parte, los insectos comestibles ya son un sector multimillonario en la cercana Tailandia, según la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO). Hace dos años, la agencia publicó un informe sobre la industria de los insectos comestibles del país, llegando a la conclusión de que “los insectos son muy ricos en proteínas, vitaminas y minerales”.

De hecho, el “alimento favorito” de muchos tailandeses a menudo puede costar más que el pollo, o la carne de res o de cerdo debido a la alta demanda de los consumidores en ese país.

La FAO también señala que “los insectos consumidos como alimento humano tienen un impacto menos negativo sobre el medio ambiente, incluyendo las emisiones de gases de efecto invernadero, que la ganadería convencional”.

En toda Asia, África y América Latina, la gente ha sabido comer más de 1,900 especies de insectos, pero una de las principales preocupaciones es que por lo general son cosechadas en medios silvestres. No hay manera de saber en donde han estado esos insectos ni qué han consumido.

El diseño de Unger permite a los consumidores usar sus propia basura orgánica para producir hasta 500 gramos de gusanos de la harina a la semana. Se basa en un sistema de sensores y de calor para regular el crecimiento de los insectos.

Con 49 días restantes, Livin Farms ya va más allá de la mitad de su meta de 100,000 dólares en su campaña de Kickstarter. Esperan comenzar las entregas en noviembre del próximo año.

Unger ha desarrollado su colmena como parte de la aceleradora de startups HAX para empresas de hardware en Shenzhen. HAX es propiedad de la empresa de de capital de riesgo SOSV que fue fundada por Sean O’Sullivan, quien es probablemente el más conocido por el desarrollo de mapas de calles para PC y por acuñar el término “cómputo en la nube”.

El socio general de HAX, Benjamin Joffe, llama a Shenzhen el Silicon Valley del hardware. Mediante el desarrollo de sus prototipos en el centro de producción de China, Livin Farms y los otros 29 emprendimientos seleccionados por HAX este año han sido capaces de reducir drásticamente el tiempo y los costos de desarrollo.

“Estándo rodeada de tantos mentores hubo una amplia gama de conocimientos que fluyó hacia nuestro proyecto”, dijo Unger. “Son realmente visionarios.”

Y su socia Kaisinger señaló otro de los beneficios derivados de la exploración de un mercado potencial en la zona. “¡Los chinos han comido insectos por años! Ya es uno de los mejores lugares en el mundo para hacerlos crecer.”

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