Por lo general pensamos en las finanzas como algo lógico y racional, y no como algo que va relacionado con las emociones. Si tú piensas de esa forma, sin duda en algún momento de administrar tus finanzas personales fracasarás.

Al instante de manejar tu dinero, debes tener en cuenta que hay una estrecha relación entre tus emociones y tus finanzas. Debes saber qué sientes, a qué le tienes miedo y cómo reaccionas a algunas situaciones para que descubras qué se oculta detrás de tus decisiones y puedas cambiar el curso hacia las aspiraciones que tienes. Es por eso que en esta ocasión te ayudaremos a integrar tu inteligencia emocional al mundo de la economía.

Inteligencia antes de complacencia

Las personas al momento de obtener un trabajo o puesto con un sueldo más alto que el anterior, comienzan a creer que ese flujo de dinero no se acabará y que sus finanzas ya no se verán afectadas. El verdadero problema es comprar muchas cosas creyendo que su siguiente  salario los salvará y se olvidan de la planeación financiera. Si tú adquieres un aumento de sueldo debes pensar antes de todo en un fondo de emergencia, sólo por si acaso.

Sin vanidad

El comprar algo que no es necesario y esté fuera del presupuesto es la mejor manera de comenzar a acumular deudas. Para evitar esto, lo mejor es utilizar la regla de las dos semanas, la cual consiste en que si transcurrido ese lapso de tiempo aún crees que es necesario, revises tus finanzas para saber si puedes permitírtelo o no.

No dejes tus finanzas por desidia

Posponer o dejar tus finanzas para el último momento impacta negativamente en tu patrimonio. Por eso, siempre debes priorizar las actividades financieras. Lo más recomendable es apuntar en el calendario todos los pendientes y hacerlos lo más pronto posible.

Que no te paralice el temor

Las personas tienden a paralizarse o huir por temor, y es que es más fácil evitar los problemas que solucionarlos. La mayoría de los que fallan financieramente es porque tienen miedo de encontrarse con todos sus problemas, ocasionando que jamás se resuelvan y que sean afectados económicamente. Así que enfréntate a tus miedos y resuelve todos esos asuntos pendientes.

Como puedes ver, las emociones pueden repercutir seriamente en tus finanzas, por eso lo mejor es siempre tomarlas en cuenta para llevar a cabo las decisiones correctas. Si no dejas a un lado esas malas emociones, lo mejor es que te hagas a la idea del fracaso económico.

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