¿Tuvo Jesús una esposa?

Si bien casi todos los que acompañaban a Jesús estaban casados, sobre su estado civil no dicen mucho los textos evangélicos; sin embargo, algunos sugieren que pudo ser célibe.

Dos argumentos sustentan este probable celibato:

El primero, el del silencio. Nunca se menciona en el escrito evangélico a la esposa de Jesús, mientras que sí se nombra con mucha naturalidad, por ejemplo, a la suegra de Pedro.

Este silencio no se debe interpretar como una censura en donde los pasajes bíblicos que nombraran a la esposa del Nazareno los hubieran podido eliminar posteriormente, pues para la época cuando fueron creados los evangelios no había especial problema en mostrar a Jesús como un hombre casado, en el caso que realmente lo hubiera sido.

El segundo argumento, el más probable, se basa en la interpretación de la sentencia de Jesús:

«En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!» (Mateo 19, 12).

No obstante, existen intérpretes del Nuevo Testamento para quienes es probable que estuviera casado el Mesías.

La primera interpretación se fundamenta en las costumbres de aquellos tiempos, principalmente en la radical norma de la época que no permitía ser célibe a todo líder espiritual o rabino (y Jesús lo era, aunque sin certeza de que fuera o no ordenado por la imposición de manos).

Una segunda interpretación está asentada en el habitual trato con mujeres que Jesús tenía, como relatan los evangelios canónicos. Estos hacen referencia a que en algún momento fue un hombre casado.

La tercera está basada en la interpretación de algunos escritos (todos del Evangelio de Juan) en los cuales se encuentran indicios de una tradición que menciona el estado de casado de Jesús, tradición que desapareció más tarde por distintas razones, entre las cuales se destaca la edición de los evangelios en el siglo II, cuando reinó en la Iglesia una marcada tendencia que valoraba la abstinencia sexual.

La tradición sobre un Mesías casado continúa en algunas afirmaciones de los evangelios apócrifos: los de Tomás, María y Felipe, que hablan de una esposa de Jesús llamada María o Salomé. En relación a estos últimos textos cabe anotar que se encuentran dentro de unos evangelios totalmente gnósticos y por consiguiente, deben interpretarse según las ideas gnósticas opuestas al matrimonio. De esta forma, la “esposa de Jesús” parece aludir siempre a la perfecta discípula y no a una mujer compañera de cama y mesa.

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