Todo comenzó en el año 2010. Kalachi, ubicado a unos 480 kilómetros al oeste de la capital de Kazajistán, Astaná, es un pueblito tan pequeño que no tiene ni siquiera 600 personas entre su población.

El pueblo, frío y parcialmente desolado, era desconocido por todo el mundo hasta que su misterio comenzó a sonar en los distintos medios de comunicación.

Incluso recibió el sobrenombre de “Sleepy Hollow”, haciendo referencia al famoso cuento de terror del jinete sin cabeza (pero por el nombre, que podría ser traducido como “Vacío (o agujero) Somnoliento”, no por las decapitaciones).

Durante este año los ciudadanos de este pequeño pueblo comenzaron a notar que algunas personas caían como desmayadas en un sueño tan profundo que duraban días en despertar, y era imposible despertarlos a la fuerza o mediante gritos. Los que caían en este curioso extraño intentaban despertar, y abrían parcialmente los ojos, pero era como si su cuerpo no respondiera. Sencillamente se les hacía imposible salir del sueño.

Un misterio médico

Para el año 2013 ya habían sido afectados por este estado más de 120 personas en un pueblo que, para entonces, tenía apenas 582 habitantes. Los médicos de Kazajistán se involucraron en el caso pero sencillamente no tenían una respuesta ante los casos. La única solución era monitorearlos y cuidarlos cuando caían dormidos, pero no había forma de despertarlos o, lo más importante, nadie sabía qué generaba este estado.

Kalachi, el pueblo kazajo donde las personas se quedan dormidas sin poder evitarlo

Viktor Kazachenko y su esposa Raisa, habitantes de Kalachi, tienen una de las anécdotas más curiosas en el pueblo sobre los sueños repentinos. Cuando Viktor y su señora circulaban en motocicleta, dirigiéndose a su casa, cayó dormido por completo y ambos cayeron de la moto. Ninguno resultó gravemente herido, como cuenta el afectado a EurasiaNet.org en una entrevista, pero su esposa ya sabía que estaba sucediendo. Era la segunda vez que caía dormido de esta forma.

“Mi cerebro simplemente se apagó. Eso es todo, no recuerdo nada al respecto. Esto sucedió un 28 de agosto y cuando desperté, en un hospital, ya era 2 de septiembre. Fue en ese momento que mi esposa me contó todo lo que había sucedido. Menos mal que no andábamos en uno de esos coches extranjeros, ¡son muy rápidos! Mi vieja moto no lo es”.
Y como si se tratase de una broma Viktor contó en la entrevista que era la segunda vez que le sucedía, y que la primera, meses antes, en realidad duró aún más tiempo dormido.

Esta condición no afecta solo a un tipo de persona. Viejos, adultos, jóvenes y niños, de todas las razas (que puedan haber en un pueblito de Kazajistán, lo cual estoy seguro de que no son muchas), hombre y mujeres. 120 habitantes de Kalachi han caído en esta condición, lo que ha convertido al pueblo en la ciudad de la enfermedad del sueño.

¿La culpa es de la Unión Soviética?

Kalachi, el pueblo kazajo donde las personas se quedan dormidas sin poder evitarlo

Que los médicos no supieran lo que ocasionaba esta condición no quiere decir que dejaran de buscar, y el mayor sospechoso siempre fue uno (y nunca dejó de estar en la mira): Kalachi está muy cerca de un pueblo abandonado, llamado Krasnogorsk, cuyos habitantes vivían de la extracción de Uranio en minas que construyeron allí. Sí, minas de Uranio, lo cual es sinónimo de radiación y la respuesta más lógica a este misterio es que estuvieran relacionadas a la enfermedad del sueño de los pobres habitantes de Kalachi.

En muchos territorios de países que pertenecieran a lo que en algún momento llamamos “Unión Soviética” existen minas de uranio y plantas nucleares hoy en día abandonadas por cualquier razón, además de casos conocidos como el de Chernóbil. Está demostrado que vivir cerca de estos lugares es nocivo para la salud no solo de la persona sino de sus descendientes, quizás hasta por varias generaciones. La radiación es algo extremadamente peligroso que nadie debe tomar en vano ni como una broma.

Por ello las minas de uranio en las cercanías de Kalachi eran las principales sospechosas, y la realidad es que, de cierto modo, sí eran las culpables. Pero no del modo en el que imaginas.

No, no es culpa de la radiación

Los niveles de radiación fueron estudiados y analizados en Kalachi durante años, desde que comenzaran los casos del sueño repentino en la población. Y los científicos nunca encontraron evidencias para echar la culpa por completo a la radiación que podría generarse de las minas.

Kalachi, el pueblo kazajo donde las personas se quedan dormidas sin poder evitarlo

Sin embargo, las minas sí son las culpables, solo que no de la forma en la que muchos imaginaban. El culpable real se encuentra en el monóxido de carbono que generan las ruinas de la mina, y las diferentes condiciones climáticas de Kalachi que, en conjunto, ocasionan los casos de sueño extremo.

Al cerrar las minas de Krasnogorsk usaron agua para mantener los niveles de radiación ocasionados por el uranio al mínimo. Básicamente, inundaron todas estas minas para este fin, pero según anuncia en una entrevista uno de los responsables de la investigación, esto generó otras condiciones que, en realidad, nadie esperaba.

Casi todas las estructuras en las minas de Krasgonorsk son de madera y al entrar en contacto con agua generan altos niveles de monóxido de carbono, los cuales desde hace pocos años están alcanzando la superficie. Cuando se combinan el monóxido de carbono con la falta de oxígeno generada durante algunas temporadas (como invierno), esto produce desmayos. No todos son afectados al mismo nivel, pero esta es la verdadera razón de “la enfermedad del sueño de Kalachi”, y no la radiación, ni mucho menos una maldición, como llegaron a pensar los habitantes durante años.

Kalachi, el pueblo kazajo donde las personas se quedan dormidas sin poder evitarlo

Lo que queda para los habitantes de Kalachi

Como todo pueblo pequeño, sus habitantes sienten que sus raíces están muy arraigadas allí como para abandonarlo, pero a muchos no les quedará otra alternativa.

El gobierno de Kazajistán ha anunciado que van a comenzar a trasladar las familias de Kalachi a otros lugares, ayudándoles a conseguir trabajo y domicilio rápidamente. Para empezar, darán prioridad a las familias que tengan niños pequeños, y esperan que durante el año 2016 reubiquen a la mitad de la población.

En el futuro, Kalachi quedará también como otro pueblo abandonado, un “pueblo fantasma” más de la Unión Soviética, dado que no hay forma de detener las condiciones que generan estos sueños intensos y profundos. Y estos pueblos son abundantes, un recuerdo de la historia de la Unión Soviética, y lugares fascinantes que hicieron historia y tuvieron que dejar “morir”. O también, Kalachi podría quedar como un buen lugar de descanso para aquellos que sufren de insomnio. Es solo una idea.

 

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