Los cambios que suceden dentro de tu organismo cuando lo sometes a un régimen de dieta y pérdida de peso a veces podrían ser agobiantes, y traer frustración si después de todo el esfuerzo resulta que recuperas todo o más de lo que bajaste, lo que siempre debes recordar es seguir adelante sin rendirte nunca, aquí te damos la clave para no subir de peso después de adelgazar.

La evolución preparó a nuestros cuerpos para preservar el peso y mantener las reservas de grasas y calorías necesarias, es un mecanismo de supervivencia que heredamos, donde necesitábamos sentir hambre para recordar que debemos comer para poder seguir con vida. Pero actualmente los alimentos los tenemos disponibles en todo momento y sin esfuerzos; así que luchar contra el hambre es cuesta arriba. En nuestro cuerpo hay hormonas que regulan la sensación de apetito y de saciedad; la GLP-1 es la que regula la saciedad y la hormona Ghrelina es la responsable de hacernos sentir hambre.

Vencer la resistencia del organismo

Cuando sometemos nuestro cuerpo a un régimen de pérdida de peso, el automáticamente se pone en modo de resistencia; aumentando los niveles de ghrelina u hormona del hambre; lo que se traduce en una resistencia natural de tu cuerpo ante la pérdida de peso y posiblemente recuperes más del peso que perdiste hasta entonces. ¿Qué hacer? Necesitas re-equilibrar los niveles hormonales de tu cuerpo para vencer esa resistencia y permitirle procesar la pérdida progresiva de peso.

weight loss

Estudios han demostrado que cuando pierdes peso aumenta la ghrelina (hormona del hambre) y disminuye la GLP-1 (regulador de apetito); porque tu cuerpo lo traduce como que necesita recuperarse; para contrarrestarlo debes darle un período de adaptación a tu cuerpo, es un régimen para reeducarlo y que pueda equilibrar los niveles hormonales que te permitan sentirte saciado rápidamente con menos comida y controlar la sensación de hambre. En general lo recomendable es que le des un año a tu cuerpo en un período de régimen alimenticio especial y controlado, es decir lo ideal es tener 12 meses de dieta para no recuperar el peso que perdiste.

Después de este período tu cuerpo asumirá sus nuevos niveles de GLP-1 y disminuirá la ghrelina; permitiendo sentirte satisfecho con menos comidas y sin ansiedad ni atracones. Solo así puedes garantizar no sufrir un efecto rebote.

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