Corea del Sur, con un Producto Interno Bruto (PIB) de US$1,410 billones y una población de 50,42 millones, es un ejemplo de éxito económico para Colombia, un país que está cerca de alcanzar la paz luego de más de 50 años de conflicto armado.

Las causas que motivaron la guerra en ambas naciones difieren, pero las heridas son similares. Muerte, pobreza y destrucción fueron las principales consecuencias que dejó el conflicto en el país asiático que pudo levantarse gracias a una notable inversión en educación.

Así lo explicó en una entrevista concedida a Dinero el jefe de Cooperación y Desarrollo de la Embajada de Corea del Sur en Colombia, Kwangdeuk Sohn, quien asegura que la clave de esa nación fue formar capital humano con grandes capacidades.

Kwangdeuk aclara que su país pudo superar el atraso económico porque  las personas que vivieron la crudeza de la guerra, desatada por ideales políticos y territorio,  “no querían que las nuevas generaciones vivieran lo mismo”, por ello decidieron trazar un nuevo futuro basado en el conocimiento.

Esa economía pasó de ser una de las más pobres del mundo a un referente en materia de innovación y productos con alto valor agregado. Corea del Sur, según cifras del Banco Mundial, vendió US$130.460 millones en productos de alta tecnología en 2013, mientras que Colombia logró US$735 millones en el mismo período.

El diplomático recordó a los soldados colombianos que lucharon por su nación en la llamada “Guerra de Corea’, y dijo que esa es una de las razones por las que ese país sudamericano es considerado como un “aliado estratégico” e histórico.

A su vez, aseguró que el Tratado de Libre Comercio (TLC) aprobado recientemente entre Corea del Sur y Colombia impulsará aún más las relaciones económicas entre las partes. El directivo, quien además ejerce como vicecónsul en la embajada, calculó que un acuerdo de las mismas características con Chile permitió aumentar el volumen de mercancías transadas hasta 20 veces.

Cifras entregadas a este medio indican que las exportaciones de productos coreanos a Colombia pasaron de $US1,388 millones en 2010 a $US1,509 en 2014. El país cafetero, por su parte, le vendió a Corea del Sur $US432 millones en 2010 y el año pasado llegó a los $US608 millones.

Los productos nacionales que mayor penetración tuvieron en ese mercado fueron las materias primas y los productos agrícolas, mientras que el país asiático comercializó mayoritariamente tecnología y vehículos.

El Coordinador Residente y Humanitario de las Naciones Unidas en Colombia, Fabrizio Hochschild, sostuvo en una conversación con este que medio que las materias primas perderán su importancia en las economías de las naciones en los próximos años.

En este sentido, remendó que países como Colombia, que dependen fuertemente de lo que suceda con los precios internacionales del petróleo, diversifiquen el portafolio de productos para afrontar las épocas de vacas flacas que podrían venir.

“Colombia en materia económica ha tenido un gran progreso, es uno de los países más estables de la región”, sentenció Hochschild, y detalló que uno de los principales retos es combatir la desigualdad y el empleo informal.

Finalmente, Kwangdeuk manifestó que el país tiene un gran potencial de crecimiento pero necesita “atraer inversiones y  esperar un poco de tiempo” para desarrollar un mercado más competitivo y preparado para asumir las exigencias del comercio moderno.

“Los emprendedores colombianos todavía les hace falta algo. Tienen que mejorar su cadena de valor y realizar análisis de mercado. No solo se trata de producir y exportar, sino de  saber que producto podría tener una más alta posibilidad de éxito”, concluyó.

 

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