Donald Trump se jacta de lo bien le ha ido a sus empresas en la bancarrota. Y, de hecho, ninguna de las grandes compañías estadounidenses ha hecho uso del Capítulo 11 más que el imperio de casinos de Trump en los últimos 30 años.

“He utilizado las leyes de este país… las leyes de bancarrota, para hacer un buen trabajo para mi compañía, para mí, para mis empleados y mi familia”, dijo durante el primer debate republicano llevado a cabo el 6 de agosto.

Trump afirma que los negocios exitosos se declaran en bancarrota todo el tiempo. En el debate, él dijo que “prácticamente todas las personas sobre las que lees en las portadas de las secciones de negocios han hecho uso de la ley de bancarrota”.

Pero los hechos no respaldan ese comentario.

A pesar de los ejemplos de alto perfil, entre ellos General Motors, Lehman Brothers y la mayoría de las principales aerolíneas del país, menos del 20% de las compañías públicas que tienen activos de 1.000 millones de dólares o más se han declarado en la quiebra en los últimos 30 años, según datos de Banktrupcy.com y de S&P; Capital IQ.

Trump nunca se ha declarado en la quiebra personal. Pero sí ha declarado en quiebra a cuatro de sus negocios, algo que, según Bankruptcy.com, convierte a Trump en la persona que más lo ha hecho en las últimas décadas. Las declaraciones se centraron en casinos que solía tener en propiedad en Atlantic City. Todas fueron restructuraciones del Capítulo 11, lo que le permite a una compañía seguir en el negocio mientras se despoja de lo que le debe a bancos, empleados y proveedores.

Él no se disculpa por haber eliminado gran parte de su deuda. “Estos prestamistas no son bebés. Son verdaderos asesinos”, dijo en el debate. “No son personas dulces y agradables”.

Este es un vistazo al registro de declaraciones en bancarrota de Trump.

Trump Taj Mahal, 1991

La primera declaración en quiebra de Trump fue probablemente la más dolorosa para él. Para obtener los fondos que necesitaba, vendió un yate de 85 metros, al igual que Trump Shuttle, la aerolínea que operaba en aquella época y hacía viajes entre Washington, D.C., Nueva York y Boston, según informes de los medios de aquella época. Tuvo que renunciar a la mitad de su participación en el Trump Taj Mahal, pero logró retener el control de la propiedad. Su acreedor más grande era el financiero Carl Icahn, quien tenía 400 millones de dólares en bonos. Ahora, Icahn es a quien Trump designará como secretario del Tesoro si gana las elecciones.

Trump Castle Associates, 1992

En menos de un año, él estaba de nuevo en un tribunal de bancarrota por los otros casinos que tenía en Atlantic City. Esta bancarrota incluía al Trump Plaza Hotel en Nueva York, el Trump Plaza Hotel & Casino en Atlantic City, así como el Trump Castle Casino Resort. Él le dio la mitad de su participación en el New York Plaza a Citibank, pero retuvo su participación en los casinos.

Trump Hotel & Casino Resorts, 2004

Trump no regresó al tribunal de bancarrotas de nuevo sino hasta noviembre de 2004, cuando solicitó deshacerse de su deuda en varios casinos de Atlantic City y de una embarcación fluvial en Indiana. Este fue otro viaje rápido por el tribunal de bancarrota; la compañía se despojó de 500 millones de dólares en deudas y salió de la bancarrota en mayo del año siguiente. Trump le entregó la mayor parte del control de la compañía a sus tenedores de bonos, pero siguió siendo el accionista único más grande, y una vez más mantuvo el control de los casinos.

Trump Entertainment Resorts, 2009

Su más reciente declaración en bancarrota se produjo en 2009, luego de que su compañía no hiciera un pago de bonos de 53,1 millones de dólares. Ese fue más que nada el final del camino para Trump en Atlantic City. Mientras su nombre se mantuvo en tres casinos, renunció al consejo y renunció a su participación restante en la compañía.

“Tuve el buen sentido, y me han dado mucho reconocimiento en las páginas financieras; hace siete años salí de Atlantic City antes de que se viniera abajo por completo”, dijo durante el debate.

Los dos casinos de Atlantic City que aún tenían el nombre de Trump se declararon en la quiebra una vez más en 2014. En ese momento, Trump se aseguró de que las personas supieran que ya no estaba dirigiendo la compañía, y demandó para que quitaran su nombre.

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