Businesswoman Greeting a Young, Female Interviewee in an Office

“Nunca digas no”. Esta es una de las frases que con más frecuencia escuchamos a modo de consejo, cuando una persona, sobre todo alguien muy joven, es contratada por una empresa.

La razón es simple, aunque no todos tienden a asimilarla y a hacerla suya: quien apenas inicia su recorrido por el complicado mundo laboral, pero sobre todo quien tiene ambiciones de crecer, de superarse, de escalar espacios en la pirámide jerárquica que todo empleo establece, debe estar listo para la más arriesgada y la más escabrosa de las encomiendas.

Este es el consejo que nos hace llegar Graham Hill, el Vicepresidente Ejecutivo de Desarrollo y Estrategia de Negocio Global de la compañía de ingeniería y construcción KBR, ante una pregunta que le hizo la comunidad en internet de The Fortune 500: “¿Cuál es la lección más importante que aprendió de su primer trabajo?”

“Tenía alrededor de 27 años cuando se me pidió asumir una misión en Rusia –apunta Hill-. A pesar de las condiciones adversas, estuve de acuerdo en ir, para sorpresa de mis amigos, quienes pensaron que me pesaba asumir una tarea tan difícil.”

De acuerdo con este directivo, finalmente el proyecto no se llevó a cabo y no tuvo nunca que hacer maletas ni que tomar un avión hasta tan lejos, pero poco tiempo después, cuando llegó la hora de coordinar el equipo para una nueva misión, esta vez en Corea del Sur, su manager recordó que el joven había dado el paso adelante cuando se trataba de representar a la compañía en Moscú, y terminó asignándole la tarea de viajar a Seúl.

“En Corea del Sur –prosigue Hill-, el proyecto fue duro, pero se trató de un momento definitorio de mi vida y mi carrera; fue una gran experiencia, tanto en lo personal como en lo profesional. Aún hoy me encuentro con clientes y con asociados que están asombrados por mis experiencias y conocimientos de Corea.”

Aquel proyecto le enseñó al joven empresario a eliminar la palabra “no” de su vocabulario, algo que Hill considera de peso cuando se es joven y se pretende edificar un perfil laboral sólido y tener una carrera en ascenso.

Esa condición facilitaría el recorrido de cualquier joven que pretenda insertarse en una empresa, sobre todo porque lo primero que se encuentra a su paso es un cúmulo de colegas de mayor edad y mucha más experiencia. Decirle “sí” a la misión que se te encomiende, será el mejor modo de empezar a ganar galones en tan intrincado mundo.

Que el recién llegado sea “fácil de manejar” y que el trabajo con él sea fluido y positivo facilitaría siempre la relación con los jefes de equipos y con los grupos de trabajo.

Otro gallo cantaría si el nuevo reclutado es una persona difícil de gestionar, algo a lo que los gerentes de las corporaciones le hacen mucho rechazo.

“Con los años –concluye Hill-, he conservado esa reputación de que trabajar conmigo se hace fácil, y esto ha dado pie a la llegada de muchas otras oportunidades. Por supuesto, la oportunidad no es más que una parte; aprovecharla y hacerla generar ganancias es la otra parte, e igualmente importante. Pero todo comienza con la voluntad de asumir retos y de trabajar fuera de nuestra zona de confort.”

“Comenzar bien y permanecer fiel a uno mismo es lo que he aprendido. Este es el mejor consejo que puedo darle a un joven que está empezando su carrera”, apunta.

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