Todo lo que no comen sus hijos termina, en muchas ocasiones, en el estómago de sus padres.

Eso hace que, según un estudio de laUniversidad Northwestern (EE.UU.), que la mayoría de los hombres ganen peso en el momento en el que son padres, vivan o no con sus hijos. El aumento de peso oscila entre 1,5 Kg. a 2 Kg. La investigación, que se publica en «American Journal of Men’s Health», es una de las primeras que ha examinado cómo la paternidad afecta a un importante biomarcador de la salud, el índice de masa corporal.

Los autores del trabajo han analizado los datos sobre peso corporal demás de 10.000 varones desde su adolescencia a la edad adulta. Así han visto que los hombres que miden 180 cm y viven con su hijo engordan alrededor de 2 Kg. después de convertirse en padres por primera vez, mientras que aquellos que no viven con los niños ganan 1,5 Kg. Esto se traduce en un aumento del 2,6% en el índice de masa corporal (IMC) para los primeros y del 2% para los que no viven con sus hijos. Por contra, los varones de esta misa estatura que no son padres perdieron más de 600 gramos en el mismo periodo de tiempo.

El estudio también ha tenido en cuenta otros factores que podrían contribuir al aumento de peso, como la edad, raza, educación, ingresos, actividad diaria, el tiempo que pasaban viendo la TV y su estado civil. Ya se sabe que el matrimonio o vivir en pareja se asocia con un aumento de peso en los varones. Y a ello se suma la paternidad.

«La paternidad puede afectar la salud de los padres jóvenes», señaló Craig Garfield. «Cuanto más peso cojan los padres y cuanto mayor sea su IMC, mayor es el riesgo que tienen de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes o cáncer».

Los investigadores especulan que este aumento de peso de los nuevos padres puede estar causado a cambios en el estilo de vida y en sus hábitos alimentarios. «Se tienen nuevas responsabilidades cuando se es padre y ya no hay tanto tiempo para cuidar de sí mismo, mediante el ejercicio, de la manera que se hacía antes. La familia se convierte en la prioridad», apuntó.

Papá basura

Además de cambios en los hábitos alimenticios -la casa se llena de galletas, helados y otros alimentos-, muchos padres se convierten en ‘papás basura’. «Todos sabemos que los padres ‘terminan’ muchas veces lo que sus hijos han dejado en el plato».

Durante los 20 años del estudio, los investigadores midieron el IMC de los 10.253 participantes en cuatro fechas diferentes: en la adolescencia temprana, durante la adolescencia más tardía, a mediados de los 20 y a principios de los 30 años. A cada participante se clasificó en función si era o no padre y si vivía o no con sus hijos. Una vez hecho este análisis, los investigadores analizaron el IMC de cada persona en cada momento para determinar si su paternidad se asociaba con su IMC.

Además, según algunas investigaciones previas del equipo de Garfield, los nuevos padres experimentan un aumento en los síntomas de depresión durante los primeros años después del nacimiento de su hijo. «Ahora nos damos cuenta de que la transición a la paternidad es una importante etapa de la vida en el desarrollo de la salud de los hombres –Garfield-. Es un momento mágico en el que muchas cosas cambian en la vida de un hombre, pero los médicos debemos tener en cuenta cómo podemos ayudarles a cuidar también de su salud».

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR