Las casas embrujadas no existen sólo en las películas. Entrar en alguna de ellas es visitar un lugar donde todo lo conocido queda en un segundo plano frente a fenómenos que no podemos explicar y aterran al más valiente.

Todavía hay quienes se resisten a creer; quienes prefieren vivir en un mundo seguro y racional; quienes desean negar la existencia de fenómenos imposibles de explicar por las reglas que rigen el mundo actual. Ellos son quienes deberían ganarse un paseo por la Rectoría de Borley, el lugar más embrujado del planeta.

Esta denominación no es caprichosa. Es el resultado de hechos inexplicables que ocurrieron allí durante siglos y que sólo pueden explicarse dentro de la “lógica” paranormal. Hechos que traspasaron los rumores de la región y que se convirtieron en tema de debate nacional e internacional de la primera mitad del siglo XX, luego de que la historia llegara a medios populares como el Daily Mirror o Life.

¿CÓMO COMENZÓ TODO?

El origen de la primera construcción es impreciso. Se dice que el primer establecimiento data de la Edad Media. Que por entonces era sólo una casa grande levantada con piedras, que ofició luego como un monasterio para la comunidad rural local. Fue un tiempo después que se convirtió en rectoría, cuando Borley (condado de Essex, Inglaterra) fue tomando forma de pueblo y construyó una iglesia cerca más acorde al progreso de la región.

El edificio final fue erigido en 1862, por orden del reverendo Dawson Henry Ellis, cuando éste fue asigando al lugar y buscaba un establecimiento más acorde a su numerosa familia. El arquitecto encargado fue Augustus Pugin y el estilo elegido fue el victoriano, típico de las construcciones de la época. Ese mismo que asusta hasta en las fotos.

Vaya uno a saber por qué razón los fenómenos paranormales comenzaron a suceder recién con la llegada de estos nuevos habitantes.

¿DÓNDE NACE LA LEYENDA?

Puede resultar pretencioso buscarle explicación a estos hechos, pero la leyenda en sí puede rastrearse al siglo XIV, cuando -supuestamente- un monje y una monja de un convento cercano vivieron una relación prohibida. Su romance fue descubierto e intentaron huir, pero fueron capturados. La pena fue capital. Al monje lo ahorcaron en público y la monja fue tapiada a las paredes del monasterio para que todo aquel que lo visite supiera lo que es vivir en pecado. Se dice que igual suerte corrió el chofer que los transportaba, que por cómplice fue decapitado para ponerle fin a su existencia.

Hay quienes desconfían de la veracidad de esta historia, pero nadie se atreve a negar los extraños hechos que comenzaron a suceder desde 1863. Pasos inexplicables en el interior de la casa, apariciones fantasmales y objetos que aparecían caídos se volvieron moneda corriente.

¿QUÉ FENÓMENOS OCURRIERON?

Entre los fenómenos registrados, los más espeluznantes hablan de un fantasma que vieron en 1900 las hijas del rector de turno. También son varios los que juran que es habitual ver un carruaje blanco y etéreo conducido por un jinete sin cabeza. Y cada 28 de julio son cientos las personas que se reúnen a ver un fantasma de mujer hacer un recorrido por los pasillos, en lo que se conoce como el Nun´s Walk (La caminata de la monja). Justamente, en esa fecha fallecía siglos antes la protagonista de la historia.

A tal punto eran alarmantes los episodios que, en 1928, el reverendo Eric Guy Smith y su señora se contactaron con la sociedad de investigación psíquica. La búsqueda fue a través del Daily Mirror, que envió un reportero a cubrir la historia, tras lo que resultaría conocida por el público en general. Aquel relato hablaba de un cráneo joven de mujer envuelto en papel marrón hallado en un armario por la esposa de Smith; de campanas que sonaban incluso después de que se les hubiera cortado la cuerda; y de extrañas luces que aparecían en las ventanas.

La serie de artículos detallando los misterios de Borley dio lugar a que años más tarde el prestigioso investigador Harry Price alquilara el inmueble durante un año para registrar cualquier fenómeno paranormal que sucediese. Lo acompañó un equipo de observadores que tomaron nota de lo vivido. El compilado de experiencias fue hecho texto en 1940, un año después de que el edificio fuera misteriosamente consumido por las llamas. El libro se llamó “The Most Haunted House in England: Ten Years’ Investigation of Borley Rectory” (“La casa más embrujada de Inglaterra: Diez años de investigación en la Rectoría de Borley”), como para que las cenizas también den que hablar.

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