Los cambios que se ven desde hoy en sus locales tienen detrás una inversión cercana a los 1.800 millones de pesos. Abrirá tienda concepto y avanza en su apuesta por ser marca mundial de lujo.

La marca Mario Hernández se reinventa y su tradicional unicornio ahora mira hacia adelante. Detrás de ese cambio está toda una estrategia de renovación industrial, creativa, comercial y de mercadeo con inversiones del orden de los 1.800 millones de pesos.

En el cambio participaron asesores europeos. La compañía hizo una alianza con A+A, un estudio francés que lidera la dirección creativa de los nuevos productos. Intervinieron Andy Petit y Ana María Holguín, en el diseño, y Michel Resenfelder, al frente de la estrategia de marketing.

Los consumidores notarán el cambio desde hoy con la colección 2015 II que aparecerá en las tiendas.

Las tres colecciones que saldrán al mercado están relacionadas con elementos con los que la firma quiere ser identificada en adelante, y con la perspectiva de convertirse en una marca latinoamericana de lujo con reconocimiento mundial.

Por ejemplo, la colección Alas, alrededor del código clave de la marca que son las alas de las mariposas. También están las colecciones Iniciales y Orígenes. Los herrajes son renovados y considerados emblemáticos. Como en las grandes casas de lujo, la estrategia implica la elección de embajadores de la marca. El cambio de cara al consumidor está soportado en una reestructuración al modelo de operación. Con tecnología de punta, la compañía quedó como la única de su tipo en el continente, dice el empresario Mario Hernández.

Desde la concepción de los productos y el proceso creativo, la digitalización se hace presente. Y eso luego se lleva a un proceso productivo en búsqueda de la eficiencia y la modernización. Entre las novedades de los nuevos equipos, está la adquisición de una máquina digital que programa y hace cortes complejos. La planta tiene una capacidad de producir 140.000 unidades anuales y genera 180 empleos directos.

OTRAS ESTRATEGIAS

El cambio también abarca el montaje de una tienda concepto en el centro comercial El Retiro que estará lista en unos dos meses. Dentro del concepto de multicanalidad trabaja en una tienda en línea. La meta es ubicarla entre las 10 primeras en ventas. Mario Hernández espera crecer 20 por ciento este año y facturar 43.000 millones de pesos.

La marca está en 15 ciudades con 32 tiendas, de las cuales 14 son operadas por franquicias. De las que opera directamente, 4 son outlet.

Fuera de Colombia está en Costa Rica, Rusia, Panamá (dos tiendas) y en Venezuela (con 16).

En cuanto a México, tiene cinco tiendas en el D.F. y proyecta dos en Cancún y Guadalajara en el 2016. Además, avanza en la apertura de una tienda en La Florida, Estados Unidos.

‘LA RESPONSABILIDAD DE LA INDUSTRIALIZACIÓN ES DE TODOS’

El empresario Mario Hernández dice que esta nueva etapa que vive la compañía hace parte del camino que recorre hacia el reconocimiento como una marca mundial. Dice que en el panorama que tiene la industria, Gobierno y empresarios tienen responsabilidad.

¿Qué significan estos cambios en Mario Hernández?

Esto significa que queremos ser la marca latinoamericana y ser en calidad, diseño y diferenciación como las marcas europeas.

Es que este negocio se acabó. Es de lujo o es producto barato de China. Ya término medio no hay.

Aquí, nuestros sistemas de producción, la calidad y los materiales son muy especiales. Entonces, es un producto para conocedores. Si queremos subsistir nos toca prepararnos para cumplir nuestro sueño de ser la marca latinoamericana.

¿Ser marca latinoamericana es extenderse en la región?

Es ser una marca mundial. Qué era Coca-Cola, un jarabe. Eso significa contar con una economía de escala, tener diferenciación de productos, capacitar nuestra gente, y le damos una imagen al país.

¿Cuáles son las proyecciones de expansión?

Todo es como la vida. Uno nace, gatea, le enseñan a caminar, entra a kínder, primaria, bachillerato. Vamos en primaria. No podemos correr porque nos chocamos, las inversiones en el mundo son muy grandes y no podemos correr a endeudarnos sin la experiencia.

La proyección es que seamos una marca mundial. Lo verán mis hijos o mis nietos. Lo mismo que el señor que fundó Coca-Cola o McDonald’s, o el señor Ford. Si no hubiera sido por estos señores no tendríamos lo que tenemos hoy en día. Eso es lo que le estoy aportando a mi país.

No faltará quien considere que es pretencioso querer ser como la Coca-Cola…

¿Y por qué no podemos serlo’. Si tenemos la oportunidad y el mercado. Hay que tener el producto y las ganas.

¿Y cómo se asumen en el día a día coyunturas como la de la devaluación actual?

Eso no es problema porque la devaluación es para todo el mundo. El dólar sube en todas partes. Con la globalización y la apertura tenemos que ser competitivos. Ya están pidiendo contabilidad internacional, entonces tenemos que ser internacionales. Ese es el problema nuestro, que somos muy locales.

Hoy en día, así no tengamos estaciones, la moda nos llega en un segundo. Entonces los empresarios y el producto tienen que estar actualizados así no seamos exportadores, sino para competir con lo que entra. Porque si no nos acabamos. Tenemos que ser cada vez más profesionales.

¿Qué opina sobre el debate de la industrialización?

Ese es un trabajo en equipo, del Gobierno con sus normas, de los gremios asesorando a sus afiliados, y de los empresarios que tenemos que prepararnos más, competir y pensar a largo plazo. Es que somos muy inmediatistas. Ganamos una platica y de inmediato compramos un carro, en lugar de comprar una máquina. Tenemos que invertir para ser mejores. Tenemos que reinventarnos. En el año 92, en el gobierno Gaviria, trajeron a Porter para ser competitivos y qué hemos hecho. Nada. Mucha reunión, muchas cifras y poca ejecución, tanto de Gobierno, como de empresarios.

¿Entonces a todos les cabe responsabilidad?

Sí claro y no hacemos más sino quejarnos.

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