La bicicleta “fue inventada hace más de 150 años” pero su enorme potencial de transformación la sitúa como “el medio de transporte del futuro”, dijo a Dinero el director de investigaciones del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), y experto en movilidad sostenible, Darío Hidalgo.

El académico dijo que hasta hace unos años el concepto de desarrollo personal estaba enfocado en “conseguir un carro o tener un buen trabajo”, pero ahora esa definición se ha ampliado porque las nuevas generaciones tienen prioridades más complejas y conectadas con su entorno.

Este cambio de mentalidad ha provocado que el uso de la ‘bici’ se popularice hasta en los países en los que el automóvil es considerado como ‘la joya de la corona’, detalló Hidalgo, quien citó el caso de Estados Unidos y su gran avance en materia de infraestructura para los ciclistas en ciudades como Nueva York, Washington, Miami y Boston .

Según cifras obtenidas de diferentes organizaciones, la producción mundial de bicicletas y vehículos era proporcional en el año de 1965, ya que cada industria fabricaba alrededor de 20 millones de unidades.

El porcentaje cambió radicalmente a principios del siglo XXI, en ese período el número de ciclas fue de 100 millones por año y el de coches se ubicó en 42 millones. China, India, la Unión Europea, Taiwán y Japón tienen más del 80% de la producción mundial de ‘bicis’ en la actualidad.

Hidalgo dijo que antes de la revolución económica en China, su capital (Beijing) era una ciudad que se transportaba mayoritariamente en bicicleta, sin embargo, este medio de transporte fue desplazado porque la infraestructura para los ciclistas se fue extinguiendo con la llegada de la modernidad.

En 1998 el 60% de los viajes que se realizaban en ese país asiático eran en bicicleta, mientras que en el 2002 esa cifra se redujo considerablemente hasta llegar al 20%.

Esta situación, según el experto, también ocurrió en países como la India, en donde la bicicleta pasó de una alternativa de movilidad a un símbolo del “subdesarrollo”. En ambas naciones el paradigma “cambió y ya se empezó a construir infraestructura” para recuperar la tradición de andar en dos ruedas, apuntó el investigador.

Es preciso señalar, que las bicicletas perdieron parte de su participación en la movilidad del mundo debido a la expansión de las grandes ciudades y la dificultad que tuvieron las personas de desplazarse en distancias más largas.

Sin embargo, ese mercado revivió gracias al fomento de una mentalidad ecológica y crítica frente a los problemas que podría generar el cambio climático en los próximos años.  En este sentido, el experto definió a las bicicletas como un medio de transporte “saludable, rápido y conveniente” para las sociedades.

Europa es uno de los continentes que más avance ha tenido con respecto a la seguridad y la infraestructura para los ciclistas. El país más amigable de la región con esos deportistas, de acuerdo al Barómetro de la Federación Europea de Ciclistas (ECF, por sus siglas en inglés), es Dinamarca, seguido por Holanda, Suecia y Finlandia.
Precisamente, uno de los retos de América Latina es garantizar las condiciones para que las personas que se movilizan en ‘bici’ puedan hacerlo con tranquilidad, ya que el 50% de las víctimas mortales por accidentes viales en la región involucran a ciclistas, pero también a peatones y motociclistas.

En ciudades como Bogotá, con más de 390 kilómetros dedicados a las bicicletas, todavía hace falta conectar las ciclorutas y los bicicarriles para que las personas no tengan que ‘enfrentarse’ con los vehículos en las calles.
Otro de los retos es reducir los hurtos a los ciclistas. Para ello es necesario “mejorar la iluminación” de las calles y disponer más espacios para que las personas puedan parquear sus ciclas con total seguridad, propuso Hildalgo.

Bogotá, sin duda, es un referente en la promoción de la ‘bici’ (Un 5% de los viajes se realizan con este medio de transporte en la ciudad), por ende comparte sus desafíos con otras urbes del país como Medellín, Cali, Pasto, Villavicencio o Manizales, que a pesar de su difícil topografía se ha metido en el cuento de la ‘bici’.

“Si todos adoramos a Nairo Quintana por su logros, también hagámoslo con  todos los ciclistas que van por todas las calles de la ciudad y no les tiremos el carro encima”, complementó el  investigador del WRI.

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