La gente que va al extranjero por trabajo normalmente suele cambiar un escritorio por otro, por lo que no importa cuán exótico sea el nuevo destino.

Pero según un estudio reciente de la compañía de servicio financieros UBS, hay una serie de ciudades en las que las vacaciones pagadas superan los 30 días al año.

Esto es particularmente generoso en comparación con lo que ocurre en Bangkok, Pekín o Los Ángeles.

En estas ciudades los trabajadores suelen gozar de unos 10 o 14 días de vacaciones pagadas al año.

Así que la BBC habló con los más privilegiados sobre cómo es la vida en sus ciudades, con tantos días de vacaciones.

Y entre otras, visitó Lima y Sao Paulo.

Sao Paulo, Brasil

Si preguntas a sus habitantes, muchos de ellos te contestarán que la ciudad brasilera está llena de adictos al trabajo.

Y es que, a pesar de que el gobierno establece 30 días de vacaciones pagadas al año, no todos pueden tomárselos.

Vista de Sao Paulo

“Los empresarios, los gerentes, los directores de empresa y aquellos que trabajan en el sector de las artes en general no pueden tomarse los 30 días”, dice por ejemplo Julienne Gananian, oriundo de Sao Paulo.

Sin embargo, eso no impide que viajen.

“A los habitantes de Sao Paulo les encanta viajar”, asegura Melissa Fernandes Olivera, gerente del hotel Unique y autora del blog de viajes y comida Mel Fernandes.

“Los que se quedan en el estado de Sao Paulo suelen ir a la playa; a Guarujá, Santos, Camburi, Maresias o Baleia”, cuenta.

“Algunos suelen optar por ir al campo, y otros se deciden por viajar a ciudades en otros estados, como Río de Janeiro, Buzios y Angra”.

En las vacaciones más largas, como las de fin de año, el destino favorito suele ser Estados Unidos; concretamente tres ciudades: Miami, Orlando y Nueva York.

En general, los vecinos de Sao Paulo dicen que la ciudad es cara, pero que siempre ofrece cosas que hacer.

Roma, Italia

Por ley a los romanos les corresponden 32 días de vacaciones pagadas al año.

Restaurantes en el Travestere romano

Pero la situación económica actual -12,5% de desempleo, 44% entre los jóvenes- no permite a muchos gozar de ello.

“El mercado es hoy muy limitado”, dice Maria Pasquale, quien llegó a Roma de Melbourne, Australia, hace cuatro años.

La joven cuenta cómo es vivir en la capital italiana en su blog, Heart Rome.

“Muchos romanos con un buen empleo temen tomar días libres y perder por ello el trabajo”, se lamenta.

Pero aquellos que sí deciden coger vacaciones suelen dirigirse al campo, a disfrutar de uno de los paisajes que atraen turistas de todo el mundo.

Una buena red regional de trenes hace esto más fácil.

“Los italianos pasan los veranos en la costa de su país, junto a los lagos o en áreas de montaña”, explica Pasquale.

También cuentan con líneas aéreas de bajo costo, y con ellas suelen viajar a otras capitales europeas.

Sin embargo, también tienen de qué disfrutar en su propia ciudad.

Pasquale vive en Trastevere, en el centro de Roma, cruzando el río Tíber.

“El barrio se compara con frecuencia con el Greenwich Village de París o la rivera izquierda de París”, dice.

“Es muy especial y se siente como un pueblo pequeño”, asegura.

El Lago Mayor

“Es un poco bohemio y está lleno de cafeterías, bares, restaurantes y tiendas pequeñas”, describe.

Monti, junto al Coliseo, y Prati, cerca del Vaticano, son los otros dos barrios favoritos de los extranjeros asentados en Roma.

Lima, Perú

Con una media de 31 días de vacaciones pagadas al año, los limeños tienen suficiente tiempo para disfrutar de los alrededores, ya sean las montañas, la selva o las playas.

“Si la gente tuviera un solo día libre, iría a Cieneguilla, un hermoso distrito al este de Lima con muchos hoteles y restaurantes pequeños, así como grandes resorts”, dice Mara Rutherford, una californiana afincada en la capital peruana y que escribe sus experiencias en el blog Most Eligible Family.

“Es un lugar muy verde y muy tranquilo”.

Durante los fines de semana largos, los vecinos se dirigen al sur, a Paracas, o a Mancora, una playa del noroeste.

La costa limeña

Para una experiencia de montaña, Rutherford recomienda Huaraz, la segunda ciudad más grande de los Andes peruanos y situada a más de 3.000 metros de altitud.

También son populares los destinos selváticos alrededor de Iquitos, a una hora de vuelo hacia el norte, o el histórico Cusco, a una hora de vuelo hacia el este.

Como ciudad costera, Lima en sí misma tiene mucho que ofrecer.

Muchos de los extranjeros asentados allí deciden vivir en Miraflores, junto al mar, donde la escena social es vibrante y se encuentran los mejores restaurantes de la ciudad.

Moscú, Rusia

Muchos moscovitas pueden tomarse tres periodos vacacionales al año.
“Uno en verano, otro a principios de enero y, a veces, un tercero en mayo o a principios de primavera”, cuenta David Lashkhi, quien llegó a Moscú de Tbilisi, Georgia, hace 10 años.

Aunque con el contexto económico actual la mayoría solo viaja al extranjero en verano y el resto de los días libres los pasa cerca de casa.

La primera aerolínea de bajo coste rusa, Pobeda, se fundó el año pasado.
Y con ella se abarataron los viajes internos.

La catedral de San Basilio

“Los resorts del mar Negro son los destinos internos más populares”, asegura Lashkhi.
Turquía y Egipto son también asequibles, junto a las exrepúblicas soviéticas como Georgia y Armenia.

Y cuando los moscovitas se quedan en casa, también tienen mucho de lo que disfrutar, señala Lashkhi.

“Vamos a restaurantes, a cafeterías, al cine, al teatro y a las discotecas”, explica.

“Hace unas semanas hubo una noche cultural y muchos museos abrieron sus puertas gratis.

Y hace un mes fue la noche de la música”, recuerda.

Lashkhi vive en el centro histórico, en Taganka, donde los apartamentos de lujo modernos conviven con iglesias del siglo XV y rascacielos de la Guerra Fría.

A pesar de que Lashkhi cree que Moscú es una ciudad cara, sobre todo con la caída de los precios del petróleo, el metro es barato y es una buena manera de ver la capital, dice.

Manama, Bárein

Los habitantes de Manama, la capital de Bárein, tienen 34 días de vacaciones pagadas al año.

Eso sin contar los 20 días festivos del calendario oficial.

Y suelen disfrutarlos sobre todo en verano, cuando las temperaturas alcanzan los 40 grados y las escuelas cierran.

La mayoría de los residentes suele aprovechar para viajar al extranjero.

Manama

“Los destinos más populares son el sureste asiático y Europa, especialmente Turquía, Georgia y Armenia”, cuenta Amal Dashti, nativa de Bárein.

A su vez, a Manama llegan muchos turistas de los emiratos vecinos, como Arabia Saudita y Kuwait.

Para aquellos que prefieren quedarse en la ciudad, Adliya es un barrio con ambiente.

Está al sur y allí se encuentran la mayoría de discotecas, bares y restaurantes.

Pero más allá de todos los días libres que se tienen allí, Bárein es un lugar caro para vivir.

“Casi nada se produce localmente”, explica Thomas Flindt, gerente del hotel Sheraton en el país.

Es danés, pero llegó a Manama de Beirut, Líbano, hace apenas un año.

“Todo es importado y cada importador maneja varios productos. Así, sin competencia, todo es muy caro”.

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