Las ironías describen situaciones burlonas o curiosas que suceden y se contraponen a las expectativas que se tienen. Y cuando se trata de dinero, no suelen ser para nada agradables. Quizás ya ha escuchado una común y es aquella que relata la historia de un hombre que toda la vida compró la lotería y soñaba ganársela y, cuando así sucedió, se murió.

Aunque hay historias menos trágicas para señalar una ironía. Así, en la vida real existen situaciones que pueden reflejar estas contradicciones y, especialmente, en temas de dinero. Por ejemplo, conozca las siguientes:

• La edad en la que más se debe invertir es durante la juventud, pero es entre los 40 y 50 cuando más dinero se gana

De acuerdo con el experto Morgan Housel, en The Motley Fool, uno de los consejos que se recibe desde joven es que entre más temprano ahorre e invierta, mejor será su futuro. No obstante, cuando se está en esa edad, las ganancias suelen ser muy bajas y las oportunidades no tienen la misma recurrencia que cuando se tiene una mayor edad.

FP le recomienda “El dinero sí compra la felicidad”.

Por lo general, para hacer buenas inversiones hay que tener grandes sumas de dinero, las mismas que es bastante difícil acumular en las edades en las que más se sugiere invertir. Esto, porque cuando se piensa en dejar el dinero a “largo plazo”, es decir, invertirlo durante mucho tiempo, puede haber una mayor probabilidad de ganar más.

En tanto, a “corto plazo”, las oportunidades son menores, los riesgos son mayores y, como se está pensando en la pensión, no hay tanto dinero que se considere para invertir. Entonces, el mercado está creado para personas entre los 25 y los 50 años, pero son quienes pueden tener menos recursos para invertir.

• El éxito atrae el dinero, pero el dinero no siempre lleva al éxito

El experto Steve Tobak considera que uno de los grandes errores es ver el éxito como un sinónimo de dinero y esto, no siempre sucede así. En muchas ocasiones las personas que tienen éxito con sus negocios o en sus vidas profesionales, son felices con el hecho de ver su crecimiento personal que, por supuesto, va acompañado, generalmente, por unas ganancias mayores. Pero es más la experiencia la que disfrutan.

En tanto, las personas que suelen ser “ricas” o que tienen una comodidad financiera bastante amplia, no siempre llegan a ser exitosas, dado que su pensamiento está más enfocado hacia el hecho de acumular, cada vez más, más dinero; pero esto no necesariamente involucra el hecho de perseguir una pasión o un camino que lleve a la felicidad a partir de lo que se hace ya que el éxito se relaciona más con el hecho de la satisfacción de lograr metas personales.

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• Invertir se hace más caro, entre más rico se convierta una persona

A medida que una persona tiene más dinero para invertir, más altas serán las tasas y las comisiones que deberá pagar según explica Housel. Por ejemplo, una persona que invierte $500.000 debe pagar una comisión de 1%, que le representará $5.000; mientras que una persona que invierta $5’000.000 deberá pagar $500.000; a pesar de que se trate del mismo servicio y del mismo tipo de inversión.

Incluso, dependiendo del tipo de inversión y del riesgo, la tarifa podría llegar a aumentar en ciertos casos. Claro, las ganancias también pueden ser mayores y esto también puede ser opuesto a lo que se espera porque, digamos, en un caso de ganancia ocasional, entre más alto sea el monto, el impuesto también lo será.

• Las personas obsesionadas con la riqueza son quienes menos tienden a serlo

Esta es la ironía planteada Liz Koh, una experta financiera de Nueva Zelanda. Explica que la motivación de siempre querer acumular más y más no basta para que lo logren, ya que no solo requiere de buenas inversiones, sino también de inteligencia financiera que, muchas veces no desarrollan, por la simple presión de querer cada vez más.

Y es que para los “ricos” la verdadera recompensa es más sicológica que financiera pues el estrés y actitudes de avaricia que puede generar el hecho de siempre querer más dinero, suele tener un efecto opuesto, con una gran carga y responsabilidad financiera, según señala la experta.

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