Las mascotas de los dictadores

    Resulta curioso e inquietante imaginar a un temible dictador, conocido por su ferocidad en el trato con los humanos, dando tiernas muestras de amor a una mascota. No obstante, no han sido pocos los casos de jerarcas sanguinarios, líderes políticos o bravos militares que, a pesar de todo, ablandaban su corazón para profesar el cariño animal; en esta lista, algunos de los casos más sorprendentes.

    Hitler & Blondi: Blondi era un pastor alemán que acompañó al líder nazi entre 1941 y 1945. Traudl Junge, una de las secretarias privadas de Hitler, cuenta que este “… se lavaba las manos cada vez que iba a acariciar a su perra. Blondie podía ser tema de conversación durante noches enteras”.

    Gadafi y Osama: el dictador de Libia tenía una granja personal que contaba con 500 avestruces, camellos de varias razas, vacas híbridas y una gran cantidad de cabras y ovejas. Pero su gran pasión era un tigre siberiano llamado Osama.

    George W. Bush y Barney: Barney era un terrier escocés negro, que llegó a ser reconocido como “la primera mascota de Estados Unidos”. Entre 2001 y 2008, durante el gobierno de Bush, se hizo popular por sus apariciones en videos junto a la familia presidencial o recorriendo el Despacho Oval.

    Calígula e Incitatus: el emperador romano adoraba con locura a su caballo de carreras, Incitatus, nacido en la península ibérica. Construyó en su honor una caballeriza de mármol y marfil y destinó a más de una docena de esclavos para su cuidado. Finalmente, lo nombró cónsul en una región del norte de Turquía.

    Mussolini y su león: existen imágenes del dictador italiano con un cachorro de león llamado Ras. El pequeño Ras habría sido un regalo de otro político romano, que no calculó el riesgo que implicaría esta mascota al crecer; Mussolini se deshizo de este regalo más pronto que tarde.

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