El tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York se llena de bolsos y relojes de marcas de lujo como Hérmes, Tiffany & Co, y Gucci decomisados, reflejando la difícil batalla de las marcas de lujo contra la su falsificación impulsada por internet.
En el tribunal se celebra una guerra en contra de Alibaba, el gigante del comercio electrónico chino, pues la marca de ropa francesa Kering está indignada con el comerciante digital. De acuerdo  con Kering esta plataforma en línea permite la venta de artículos “Kering” falsos.

La lucha contra los imitadores ha sido larga y ardua y ahora aún más en los mercados en línea pues la proliferación de ventas de imitaciones es más difícil de rastrear y por lo tanto más complejo el poder llevar a los comerciantes a los tribunales.

Las imitaciones no son un  tema nuevo para las marcas de lujo
De acuerdo con The Economist, en el 2014 la aduana estadounidense incautó imitaciones valoradas en US$1,2 billones si fueran auténticas.
Pero no es solo Estados Unidos el que sufre por las imitaciones de lujo, pues en la Unión Europea se incautaron 768 millones de euros en reproducciones falsificadas en el año 2013. Sin embargo, este valor solo representa una fracción de las falsificaciones pues las estimaciones para el valor total de las ventas de imitaciones en todo el mundo son de alrededor  US$ 1,8 billones.

La preocupación es latente pues de acuerdo con la Comisión Europea,  las perdidas en ventas de las marcas de lujo debido a las imitaciones ascendieron a 10% de los ingresos de la industria en Europa en el último año.

Pero además de las pérdidas en ventas que las imitaciones representan para la lujosa industria, la preocupación también radica en que las imitaciones pueden resentir su “reputación de calidad y exclusividad”, de acuerdo con Antonio Achille del Boston Consulting Group.

Los relojes han sido uno de los bienes más falsificados y vendidos tanto en la Union Europea como en Estados Unidos, ya que representan más del 20% de las falsificaciones totales de las marcas de lujo.
Por esta razón, la Federación de la Industria  de Relojes Suizos, sostiene una campaña en contra de la falsificación de relojes, pues según ellos, “la falsificación está alcanzando proporciones astronómicas. estiman que las ventas mundiales generadas por las falsificaciones suman $400.000 millones”, a través del robo de propiedad intelectual de marcas de lujo.
Para la Federación, la principal razón de su éxito se debe a que existe internet y es sencillo para los vendedores operar en el anonimato.
“Internet ha revolucionado la distribución de relojes falsos y ha dado un impulso considerable a las ventas.”
Según la Federación, decenas de millones de relojes “suizos” falsificados son ofrecidos a la venta cada año en el mundo, mientras que la industria relojera suiza produce alrededor de 30 millones de relojes originales.
A su vez, los relojes falsos representan el 9% de las incautaciones aduaneras, colocando a los relojes en segundo lugar, después de los textiles como los productos más falsificados.

Por estas razones, para la Federación de Relojes Suizos considera que es indispensable desincentivar las compras de falsificaciones, pues de acuerdo con la Cámara de Comercio Internacional “la falsificación cuesta mucho dinero. Estos costos pueden poner en peligro la supervivencia a largo plazo de una empresa. Por tanto, es crucial proteger los productos y bienes materiales, especialmente en tiempos de turbulencia económica.  ”

La Cámara de Comercio Internacional asegura que “la falsificación de productos es denominada por muchos como el crimen del siglo XXI”.

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