Un modelo basado en la integración de los empleados para participar no solo en las decisiones de la compañía si no, inclusive en parte de su capital promete mejoras que van desde la productividad hasta un mayor valor de las acciones.

La desigualdad es uno de los mayores problemas de la economía actual. En los últimos 35 años los salarios reales disminuyeron 6% para el 10% dela población ubicada en la parte inferior de la pirámide de distribución del ingreso, mientras que aumentó 150% para el 1% superior, así lo explica Laura Tyson, expresidente del Consejo de Asesores Económicos del Presidente de los Estados Unidos.

¿Cómo se puede solucionar esto?

La economía del reparto de utilidades, la cual consiste en que los trabajadores sean dueños de las empresas en las que trabajan, no es nueva. Desde la fundación de los Estados Unidos, sus líderes han creído en que los ciudadanos deberían tener alguna participación en la propiedad de la tierra, en ese entonces la principal manera de ganar capital.

Así lo explica el libro “The Citizen’s Share” de Joseph R. Blasi J. Robert Beyster profesores de economía y ciencias sociales de la Escuela de Administración y Relaciones Laborales de la Universidad de Rutgers. Según los autores, luego de una investigación de 10 años en pequeñas empresas cuyos propietarios son sus empleados han concluido que estos procedimientos ofrecen un camino viable hacia la restauración de la clase media.

Estos modelos de reparto de utilidades aunque pueden ser muy beneficiosos en cuanto a repartición de la riqueza se refiere y a multiplicar el éxito de las empresas, para que alcancen todo su potencial se les deben adjuntar programas de capacitación y solución de problemas para que los empleados vayan tomando parte en las decisiones de las compañías.

Como afirma Tyson, incluso aunque los trabajadores no tomen las riendas de las empresas“se ha demostrado que esos programas fomentan el compromiso y la lealtad de los empleados, reducen la rotación y fortalecen la productividad y la rentabilidad”.

Beneficios para los trabajadores

En las empresas que adoptan este modelo, sus empleados reciben sueldos considerablemente superiores a los de trabajadores de compañías comparables que no utilizan los programas. De hecho, según la lista de Fortune de las 100 mejores compañías para trabajar, aproximadamente la mitad utiliza alguna metodología de reparto de utilidades que no se limita a los altos ejecutivos.

En el libro se informa también que a pesar de los beneficios probados por este sistema, solo la tercera parte de los trabajadores del sector privados en Estados Unidos participan de estos programas y solo el 20% de estos tienen acciones de sus respectivas compañías.

Entonces, ¿Por qué no está más generalizado este sistema? Laura Tyson identifico 4 causas principales:

1. La oposición ejecutiva: estos ejecutivos para quienes el reparto de utilidades significa una parte importante de sus ingresos se pueden oponer ante el temor de que su propio ingreso pueda verse disminuido en detrimento de un aumento generalizado de la rentabilidad en caso de aplicar el modelo.

2. Desinformación entre los empleados: muchos trabajadores pueden preocuparse al pensar que al adquirir el programa verán reemplazados sus salarios fijos en un variable ingreso por utilidades. El objetivo de estructurar bien los proyectos es evitar estas malinterpretaciones y garantizar los derechos laborales.

3. Falta de complementos: para que los programas sean realmente efectivos se deben combinar con otras técnicas para empoderar a los trabajadores. Establecer consejos de trabajadores, es decir, grupos electos de empleados con derecho a información y consultas puede ser la clave para integrar soluciones eficientes.

Además, el Centro del Progreso Americano en su “Report of the Commission on Inclusive Prosperity” define los consejos de trabajadores y los derechos de negociación colectiva comocaracterísticas de las empresas de alta productividad comunes en economías desarrolladas.

4. Cultura corporativa conservadora: quizás la más importante. Aunque la mayoría de empresas resaltan la importancia de su capital humano, suelen ser visto como un generador de gasto y no de ingreso por lo que invertir en sus empleados no les daría buenas expectativas.

Un factor clave para llevar a cabo el éxito de las empresas es la visión a largo plazo, aun con todas las ventajas descritas es poco probable que estas tengan un efecto inmediato en el precio de las acciones de la compañía. Después de todo, los trabajadores que tienen partes de la compañía y trabajan mejor para aumentar el valor de sus pedazos “deben pasar por todo un proceso de adaptación a nuevas normas y políticas corporativas que puede tomar un buen tiempo”, concluye Tyson.

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