A man walks down a spiral staircase on Capitol Hill in Washington March 12, 2007. REUTERS/Jim Young (UNITED STATES) - RTR1NEB3
Algunas características propias de la inteligencia humana nos desorientan y nos impiden tomar las mejores decisiones. ¿Qué trampas son estas que nos zancadillean la mente?

Correlación ilusoria. Una persona establece entre dos cosas una relación que, en realidad, no existe. Por ejemplo, los estereotipos nos hacen juzgar a alguien por sus rasgos u otras características, pero a menudo nuestras conclusiones no tienen nada que ver con la realidad.

Falacia del apostador. Se trata de la creencia errónea de que los sucesos pasados afectan a los futuros. Por ejemplo, si usted tira al aire una moneda varias veces, existe la posibilidad de que salga 9 veces cara. A mucha gente le parece obvio que la cara no salga por décima vez, pensando que cada vez aumenta la probabilidad de que salga cruz. Sin embargo, la conclusión es errónea. La probabilidad sigue siendo de 50/50.

Influencia de la mayoría. La gente se inclina a adaptarse al comportamiento del grupo para ‘coincidir’ con los demás. También puede ‘contagiarse’ fácilmente de una idea que comparten muchos.

Efecto Forer. La gente confía en descripciones de su personalidad, creyendo que fueron hechas especialmente para ellos y provienen de fuente fiables. En realidad, las personas suelen creer en las generalizaciones, a menudo válidas para cualquier individuo. Buen ejemplo de ello son los horóscopos o la quiromancia.

Sesgo de confirmación. La gente tiende a favorecer la información que confirma sus propias creencias. El efecto es más fuerte cuando se trata de problemas emocionales y creencias muy arraigadas. Las personas también tienden a interpretar las evidencias ambiguas de una manera que apoya su punto de vista.

Dependencia de la primera idea. Inconscientemente, percibimos la primera idea o la primera impresión que se nos ocurrió como la más correcta, recoge el portal litemind.com. Además, la gente a menudo no confía en la información nueva, comprobándola una y otra vez.

Placebo. Es aquello que parece ser un tratamiento médico real, pero en realidad no lo es. Los placebos más comunes son pastillas de azúcar que no contienen sustancia activa. Este fenómeno, uno de los menos comprendidos por los científicos, puede hacer desaparecer los síntomas de una enfermedad. Algunos creen que se trata del sorprendente poder de la mente.

Sesgo del status quo. Preservar la estabilidad de una situación nos parece mejor que cualquier cambio. La gente se inclina a seguir las pautas de conducta establecidas y las cambia solo cuando se vuelve absolutamente necesario.

Procrastinación. Tendencia a posponer los asuntos importantes y urgentes. La procrastinación se manifiesta en el hecho de que una persona, aun siendo consciente de la necesidad de hacer algo importante, lo ignora y distrae su atención con cosas menos relevantes y más agradables.

Percepción selectiva. Es la tendencia de la gente a prestar atención a tales elementos del entorno que coincidan con nuestras expectativas, e ignorar el resto. La gente a menudo no ve sus propios errores, aunque nota con facilidad e incluso exagera los errores de los demás.

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