Toda relación de pareja se construye con el tiempo, con experiencias y, por supuesto, con sentimientos. Así que cuando se toma la decisión de vivir “feliz para siempre”, hay ciertas habilidades financieras que sería deseable que tuviera, antes de dar el “sí”.

El amor es uno de esos sentimientos que cambia la vida y el mundo entero, que llena de felicidad todo, pero que a la vez requiere de trabajo y constancia para poder seguir alimentándolo día a día, porque también es una responsabilidad que se asume no sólo consigo mismo sino también con otra persona.

Y aunque no hay manuales ni libretos (más allá de lo que dicen los cuentos de hadas), cada relación es distinta y tiene su propia historia. Lo cierto es que entre el tema de las afinidades en estilos de vida, en gustos musicales, en actividades y hobbies, el dinero también juega su papel fundamental.

Claro, hay personas que se entienden cuando tienen hábitos similares y percepciones iguales sobre los gastos o las deudas; pero cuando no, puede llegar a convertirse en “esa piedra del zapato” que causa que la relación se desgaste.

Entonces, si usted es de quienes definitivamente está seguro de que ya tiene a la persona de su vida a su lado y que coincide en gran parte con él o ella, considere si ya ha aprendido las siguientes lecciones de vida financiera, antes de comprometerse y consolidar los hábitos de dinero con otra persona:

• La comunicación

Si es de quienes no le tiene miedo a hablar de deudas o hacer cualquier tipo de preguntas respecto a algo en lo que va a invertir o que va a comprar, ya tiene aprobado el primer peldaño. El poder comunicarse abiertamente sobre dinero sin temor a ser recriminado o criticado es fundamental en una relación de pareja y le permite hablar tanto de sus necesidades como de sus miedos y proyectos para llegar a un punto en común.

En cambio, si considera que aún no tiene la capacidad o se siente apenado o intimidado con su actual pareja para hablar de temas de dinero, es necesario empezar a trabajar en el tema antes de establecer “la sociedad del matrimonio”.

• Las cuentas

Si a usted le ha resultado difícil o complicado llevar sus propias cuentas, imagínese cómo podría llegar a ser llevar las de un hogar. Claro, es responsabilidad de dos, pero lo ideal es que haya una experiencia previa de cómo llevar esos registros, hacer un buen presupuesto y establecer prioridades para saber en qué gastar y en qué no.

Cuando una pareja tiene claro esto, quién lleva las cuentas, a quién le corresponden qué gastos y, a la vez, respetan la independencia financiera, la relación será mucho más exitosa a nivel financiero. Pero si por el contrario, se le dificulta tener ese registro de en qué gastar y en qué no, lo mejor será empezar por su lado, primero.

• Lo esencial

Usted ya ha pasado una buena cantidad de años con usted mismo, para saber qué es lo que quiere y qué es lo que espera de la vida. Así mismo, debería tener la capacidad de definir y diferenciar lo que es un capricho de lo que es una verdadera necesidad y cómo manejar cada uno de estos sentimientos, es decir, a nivel financiero sabe que el dinero que puede llegar a ganar tiene que ser muy bien administrado y que no debe gastarlo en lo primero que se le venga a la cabeza.

Entonces, una vez sabe lidiar con el sentimiento de “mejor lo compro después”, tendrá una gran ventaja en su relación de pareja que le ayudará a mantenerse en los límites y también establecerlos con su amado o amada.

• Las deudas

Dependiendo de su edad, lo ideal es que cuando decida vivir con su amor, ya haya tenido una experiencia de lo que es endeudarse y que reconozca el impacto que esto puede llegar a tener en su futuro. No es necesario que haya tenido que pasar meses apretándose el cinturón, pero la lección que debe aprender es que sabe que, por un crédito, sacrifica dinero que podría serle útil para otras cosas que usted quiera disfrutar.

En una relación si alguno de los dos no ha vivido esta experiencia, puede implicar que a futuro se presenten inconvenientes porque las deudas ya no serán a nombre de una sola persona sino de dos, lo que comprometerá el sueldo de ambos.

• La historia

Una de las peores sorpresas que se puede llevar una persona es que no sepa quién es su pareja, de dónde viene y para dónde va. Esto, no sólo en términos de proyecto de vida, sino también de historia financiera. Cuando alguien ha sido reportado a las centrales de riesgo y se mantiene con un “negativo” en ellas, puede implicar un obstáculo a futuro para obtener, por ejemplo, un crédito de vivienda.

Entonces, lo ideal es que usted pueda llegar “limpiecito” de deudas, que cualquier entidad financiera le abra las puertas y, por supuesto, no involucrar a su cónyuge en temas financieros que no le deberían corresponder.

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