Recientes encuestas de Eurostat sobre la felicidad destacan que los escandinavos son los más felices, sin embargo, el 20% más pobre de los daneses es más alegre que los griegos más ricos. El monje budista, Gen Togen le explicó a Dinero, por qué el ingreso no es el camino para encontrar la felicidad.

Por los resultados de Eurostat, se intuye que no solo el ingreso es determinante para definir el nivel de bienestar y tal vez sea una idea de sentido común, sin embargo la medida principal para identificar el bienestar por lo general centra al dinero en el denominador común. Un claro ejemplo es el bienestar de una empresa, el cual por lo general se define de acuerdo al nivel de ingresos que genere más no en la felicidad de los trabajadores.

Bután, un país budista que reconoce la supremacía de la felicidad nacional como algo que está por encima de los ingresos nacionales adoptó en los años 60 la idea de “índice de felicidad nacional bruta” para sustituir el concepto tradicional de “Producto Interno Bruto”.

A su vez, este país budista promovió la supremacía de la felicidad para que luego la ONU decretara un día a reconocer el valor de la felicidad como meta fundamental, como un objetivo y aspiración universal en la vida de los seres humanos y la importancia de que esta sea tenida en cuenta en las políticas públicas.

La búsqueda de la felicidad

El Director Espiritual de la Nueva Tradición Kadampa para Suramérica, Guen Togen ya había descubierto que “la búsqueda de la felicidad es el fin último de la vida” más allá del nivel de ingresos que generen las personas y por lo tanto de un país.

Togen le explicó a Dinero, cuál es la verdadera relación entre el dinero y la satisfacción. De acuerdo a su experiencia como informático exitoso en Canadá, Togen aprendió que “si bien con el dinero se pueden tener muchas distracciones y placeres temporales, lo más probable es que no ofrezca la sensación más profunda de realización y felicidad”.

En ese sentido, cosas como la fuente de ingresos y el trabajo, tampoco serán la verdadera ni única fuente de felicidad: “el grado de satisfacción que uno puede esperar de su carrera profesional o su trabajo es muy limitada, pues el mundo de los negocios no considera la felicidad dentro de su paradigma y esto es una falla muy importante”. Es por esto que una persona puede tener “una vida tranquila pero no tiene una relación causal con los negocios”. A su vez, Togen asegura que la vida profesional no puede ser el factor que traza el camino hacia la felicidad, y por lo tanto tampoco hacia los ingresos”.

Togen se percató de que la satisfacción no provendría de su éxito laboral. “No había un aumento de felicidad en la medida en que fuera más exitoso profesionalmente y más bien si había un aumento de frustración. Esto ayudó a vislumbrar las limitaciones que uno podría esperar de las cosas materiales”.

¿En dónde buscar la felicidad entonces?

Togen, explicó que la satisfacción, “tiene que ser algo que proporcione paz interior más allá de las cosas temporales; la felicidad no puede depender de la juventud, porque nadie va a permanecer joven, la felicidad no puede depender de la salud porque es inminente la enfermedad, la felicidad no puede depender de la pareja pues fácilmente se separan, la felicidad no puede depender del trabajo porque es inestable e impredecible, entonces el éxito y la felicidad tendrá que venir desde adentro.”

Es por esta razón, que Togen asegura que “nosotros estamos equivocados de dónde buscamos la felicidad pues fácilmente creemos que ésta depende de condiciones externas favorables, entonces hacemos un esfuerzo tremendo para mantener estas condiciones (buen empleo, ingresos altos, casa, automóvil etc.) lo mejor posible, porque creemos que la felicidad depende de esto, pero desafortunadamente, no nos damos cuenta de que no es allí donde tenemos que buscar”.

En ese sentido, “hacemos un esfuerzo persistente por cambiar las condiciones externas pero ese esfuerzo es como tener mucha sed y tomar agua salada y cuanto más se toma agua salada parece que más satisface la sed, pero muy pronto se siente más sed”.

Lo mismo ocurre con el dinero pues “la mayoría de las personas que tienen más dinero relativamente, quieren más de este y piensan que necesitan más dinero y esto no se detiene con el tiempo ni con el crecimiento de la riqueza”. Entonces si creen necesitar más es porque esto no satisface.

Por lo tanto, “el dinero no alcanza para sentir que se tiene una vida feliz”.

¿Qué puede acercarnos a la búsqueda de la satisfacción?

En el tercer informe de felicidad, realizado por un grupo internacional de economistas, neurocientíficos, y estadísticos, se clasificaron los países más felices del mundo llevando la delantera los países escandinavos.

Pero además en el estudio se encontró que cuando las personas que practican la meditación, tienden a mostrar cambios en las áreas clave del cerebro conectadas a la memoria, la perspectiva y la auto-conciencia.

De acuerdo con el Business Insider, varios estudios aseguran que con la meditación se puede experimentar una sensación de asombro y sentirse más satisfecho.

Al respecto Togen asegura que encontró en la meditación el primer paso para estar plenamente satisfecho, luego de permanecer frustrado con un alto cargo en Canadá. “Mi primer maestro budista me garantizó que si practicaba la meditación por 3 semanas seguidas, sería mucho más feliz. Pero en ese momento no le creía por lo fácil que parecía pues es una inversión muy pequeña; meditar por 20 minutos en la casa es gratis”. Ahora, me sentiría estúpido si dejo de hacerlo.”

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