Contradiciendo a la mayoría de expertos en tecnología y a los gurús de Wall Street, en sus 20 años de historia Amazon ha demostrado que no solo tiene un buen negocio, sino que además cuenta con la capacidad para crecer mucho más.

En 1995, tras vender su primer libro, se decía que sucumbiría ante la competencia de un rival de tradición: la librería Barnes & Noble, que fue la que terminó quebrada. Luego se dijo que Amazon terminaría sin efectivo y moriría en la burbuja de las puntocom y después que sería arrasada por Wal-Mart.

Nada de eso ocurrió y, por el contrario, este portal de comercio electrónico es actualmente el número uno del mundo y cada vez crece más con filiales locales. Hoy tiene presencia física en Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, Holanda, España, Reino Unido y México. Esta última operación es la más reciente y, más que pomposas oficinas, lo que ha hecho la empresa es montar gigantescas bodegas en donde tiene disponible la mercancía que vende, para poder cumplir con su promesa de tiempo de entrega.

Se rumora que tienen la intención de llegar a otros mercados latinoamericanos. En Colombia, donde el comercio electrónico crece a pasos enormes, anunció recientemente la venta de su producto estrella –el Kindle– en tiendas como Falabella, Ripley y Jumbo, así como en Mercado Libre.

Aunque desde 1997 esta empresa, creada por Jeff Bezos –el billonario número 15 del mundo según Forbes–, se listó en Nasdaq, solo hasta el cuarto trimestre de 2001 empezó a registrar ganancias y ese había sido uno de los principales caballos de batalla de sus críticos, que veían que Amazon tenían muy buenas ventas pero poca rentabilidad.

Amazon ha demostrado que es mucho más que libros, pese a que vende un tercio de todos los libros impresos que se consumen en Estados Unidos. Tiene una unidad de servicios en la nube, Amazon Web Services (AWS), que compite fuertemente con Google, y se prevé que este año genere ingresos por unos US$5.000 millones, lo que implicará un margen operativo de 17%.

Otra de sus unidades es Amazon Instant Video, que compite con Netflix y está produciendo sus propias series, una de las cuales, Transparent, acaba de ganar dos premios Golden Globe.

Así mismo, desde 2007 vende el Kindle, un lector de libros electrónicos que permite comprar, almacenar y leer libros digitalizados. En Forbes estiman que hasta 2013 había vendido 20 millones de estos aparatos, lo que implicó ingresos por US$3.900 millones. Pero más importante que la venta de los dispositivos es la del contenido digital y se calcula que por esta factura entre US$265 millones y US$530 millones anuales.

Unas de cal y otras…

No todo el camino de Amazon ha sido de flores y quizás su principal defecto está en que no ha podido posicionarse en la carrera por vender dispositivos electrónicos, donde tiene grandes rivales como Apple o Google. Sus tabletas Kindle terminaron el año pasado con una participación de apenas 2,3% del mercado y su gran traspié ha sido el lanzamiento del Fire Phone, un teléfono inteligente que pretendía competir con el iPhone. Salió al mercado a mediados del año pasado a un precio de US$199 y en enero de 2015 ya se vendía en US$1.Al inventario de teléfonos no vendidos la empresa atribuye una disminución de sus activos de US$170 millones.

Adicionalmente, desde 2004 entró a China, el mayor mercado de comercio electrónico del mundo, mediante la compra de Joyo.com, un portal de venta de libros y música. Además, desde hace cuatro años tiene presencia directa, pero no ha logrado robarle mercado a los gigantes del e-commerce chino, como Alibaba. De hecho, en Fortune estiman que con la operación en China pierde unos US$600 millones al año. Esto ha motivado a algunos inversionistas a pedir que Amazon se salga de la locomotora asiática y, aunque la empresa ha volcado más sus esfuerzos hacia India, donde los resultados son mejores, no desiste en su interés por China. Prueba de ello es que incluirá al país en un programa de créditos para pequeños proveedores que lanzará este año. El programa funcionará en Canadá, Francia, Alemania, India, Italia, España, Reino Unido y China, debido a que en estos mercados el crédito se está volviendo un factor clave en la competencia por nuevos proveedores.

Y, pese al fracaso del Fire Phone, Amazon sigue empecinado en vender aparatos que se conecten a internet y faciliten la vida. Uno de ellos es Echo, una especie de parlante en forma de cilindro que responde a comandos de voz para reproducir música, hacer búsquedas en la web y manejar algunos artefactos inteligentes, como las luces. Es una especie de competencia de Siri, el sistema de Apple que funciona con comandos de voz.

Mientras esta compañía, que a diferencia de sus principales rivales no está en Silicon Valley sino en Seattle, trata de ganar la carrera en servicios digitales, su acción se mantiene al alza (ha ganado 313% en cinco años y 57% en lo corrido de este año) y tiene todo servido para que, pese a los malos augurios, cumpla muchos años más.

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