El reporte o historial crediticio se trata de una carta de presentación que siempre deberá presentar cuando quiera pedir un crédito en cualquier establecimiento financiero. ¿Cómo lograr no solo mantenerlo “limpio” sino con un alto puntaje?

La historia crediticia es aquello que muestra el comportamiento que usted ha tenido cuando le han otorgado créditos: si los paga a tiempo, si se ha demorado en pagarlos, así como cuántos ha adquirido desde el primero que le otorgaron. Esto, junto con otras variables, le permite a las entidades financieras saber si usted es “conveniente” o no y hasta qué monto, para ser beneficiario de un crédito.

Entonces, es por eso que si a usted le han negado algún crédito, sea porque este reporte no le favorezca mucho, dados sus hábitos financieros. Es por eso que es importante mantener un buen registro: ya sea porque necesite una tarjeta de crédito, un préstamo para estudiar o un crédito para su negocio propio.

FP le recomienda leer “Las 5 cosas que usted pensaba que afectan su historial crediticio, pero no”.

Así, aquí le hacemos un listado de esas características y hábitos que manejan las personas que tienen un buen reporte crediticio y cómo empezar a aplicarlas en su vida cotidiana.

• El pago

Las personas que tienen un muy buen puntaje e historia crediticia tienen siempre presentes las fechas límites de pago. Aunque es obvio que cuando se tiene una deuda siempre se debe pagar, muchas personas creen que hacerlo luego de la fecha establecida no tiene ningún problema. Pero he ahí la clave: hay que pagar a tiempo, antes o hasta el tiempo establecido de pago. Para esto, lo ideal es que establezca un acuerdo con su banco para que las fechas estén cerca de cuando consignen su salario y, con esto, no tenga complicaciones al no tener dinero para pagar. Recuerde que estos tiempos límites siempre podrán ser negociados.

Una mora de algunos días, realmente, no modifica demasiado su puntaje. Pero si lo que quiere es tener un buen reporte, lo mejor es siempre cancelar antes del tiempo límite.

Le sugerimos también “Tips para iniciar una vida crediticia”.

• El monto

Quienes tienen un buen puntaje nunca usan la capacidad máxima de sus créditos, por ejemplo, en el caso de una tarjeta que tenga un cupo disponible de $3’000.000, lo ideal es nunca usar ese total hasta coparlo por completo. No sólo en uno sino en todos los productos crediticios que haya adquirido.

Según Cameron Huddleston, entre más bajo sea el uso de esa capacidad, será mucho más beneficioso para la persona, ya que indica que puede tener un autocontrol de sus necesidades a la vez que no tiene temor de endeudarse un poco.

• El crédito

Por supuesto, para tener un historial crediticio hay que usar productos financieros que permitan adquirir experiencia: entre ellos, la tarjeta de crédito y los créditos de consumo son los más comunes. Quienes tienen un buen puntaje los adquieren y los usan de una forma inteligente y adecuada: saben cuándo vale la pena hacerlo, en qué productos y servicios y descartan cuándo no.

Esto se traduce en que no hay un miedo a endeudarse. Tener un buen historial crediticio abre las puertas a futuro para la realización de muchos proyectos personales y profesionales.

• Los codeudores

Rara vez se prestan para ser fiadores o codeudores ya que saben el alto riesgo que esto puede implicar no solo para sus propias finanzas sino también para sus ingresos. Los expertos de Wise Bread explican que quienes tienen un buen historial crediticio no tienen miedo de decir “no” a amigos o familiares, porque prefieren mantener buenas relaciones y un buen reporte.

• Las cuentas

Aunque las condiciones de sus productos puedan cambiar, cuando usted abre o cierra constantemente productos financieros, puede llegar a eliminar el registro de buen comportamiento que tenía con éstos. En la web de Afindemes explican que esta táctica, aunque le puede ayudar con algunos pesos de menos, puede afectar su historial. Claro, esto no significa que no lo pueda hacer, sino es la recurrencia con la que debe evitar hacerlo.

Esto puede llegar a traducirse como un “cliente problemático” al que será complicado fidelizársele y ofrecerle productos distintos, por lo que no le apostarán.

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