Los seres humanos pescan y cazan de manera insostenible a animales de tamaño y edad inadecuada, lo que perjudica a la naturaleza y hace menguar la fauna mundial, afirman los científicos canadienses.

Un nuevo estudio publicado en la revista ‘Science’ ha revelado que la política comercial y la tradición que manda a los pescadores y los cazadores buscar solo los mayores trofeos causan un daño muy importante a algunas especies en lugar de ayudarlas a mantener la población, e interrumpen las cadenas globales de alimentación.

Para llegar a esta conclusión los científicos han comparado los seres humanos y otras 400 especies de depredadores en los océanos y en todos los continentes excepto en la Antártida. Los resultados han demostrado que los seres humanos matan hasta 14 veces más animales maduros y fuertes —los que están en su mejor momento reproductivo— que otros depredadores, que cazan los especímenes jóvenes, pequeños y débiles.

Y si la caza ya casi no se relaciona con el suministro de la carne para el consumo humano —puesto que para este fin existen las granjas—, la pesca sí sigue estando conectada directamente con la vida salvaje, lo que sugiere que la fauna marina es la que más sufre la elección incorrecta de la presa por parte del hombre.

De acuerdo con el autor del estudio, Chris Darimont, de la Universidad de Victoria, en Canadá, el mejor ejemplo que demuestra esta teoría es la drástica disminución de bacalaoen el Atlántico. El científico señala que la política de la pesca que manda echar por la borda los peces pequeños y quedarse solo con los especímenes fuertes y maduros, más capaces de reproducirse y dejar una mejor herencia, ha reducido la población de este animal en la zona y ha cambiado significativamente su tamaño de acuerdo con el indicador general.

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