La fructosa se metaboliza y almacena en el hígado para su utilización posterior; cuando se consume en exceso se desencadenan reacciones químicas que pueden llevar a enfermedades crónicas.

En los últimos años se ha alertado sobre el consumo de azúcar, ya que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) es uno de los factores que propician la obesidad. En 2014, más de 1900 millones de adultos tenían sobrepeso, de los cuales, más de 600 millones eran obesos.

Sin embargo, la recomendación de los expertos no es eliminarla de la dieta, “el riesgo se encuentra en los malos hábitos de alimentación que tienen las personas”, señaló la nutricionista dietista, Laura Cortazar.

1. El azúcar es malo para la salud.

Lo que la convierte en un riesgo para la salud es la cantidad y el tipo que consumimos. La Organización Mundial de la Salud emitió este año una recomendación para evitar el incremento en el sobrepeso y la obesidad en el mundo y ésta no debe superar los 25 gramos al día, eso equivale a 6 cucharitas de azúcar.

2. El azúcar moreno es más nutritivo.

Ya sea miel, azúcar moreno, sirope, o panela, sigue siendo azúcar. “Cada gramo tiene 4 calorías, lo que varía es la cantidad de vitaminas y minerales que contienen”, indicó Cortazar.

3. El azúcar da energía.

Todos los alimentos que consumimos aportan energía, la diferencia es qué tan rápido el organismo puede obtenerla. Si hablamos de una persona físicamente activa se puede beneficiar de su forma simple (glucosa) que le dará energía de manera inmediata. Las bebidas hidratantes y los geles deportivos son un ejemplo.

4. La fructosa o azúcar en las frutas es mejor porque es más natural.

A diferencia de la glucosa, que es aprovechada rápidamente por las células, la fructosa se metaboliza y almacena en el hígado para su utilización posterior; cuando se consume en exceso se desencadenan reacciones químicas que pueden llevar a enfermedades crónicas que van desde hipertensión arterial, elevación de los niveles de triglicéridos en la sangre, resistencia a la insulina hasta enfermedades hepáticas como cirrosis e hígado graso.

También se puede encontrar fructosa en forma modificada como “Jarabe de Maíz de alta Fructosa” (JMAF) ó High Fructose Corn Syrup (HFCS) por sus siglas en inglés. El JMAF le da un sabor más dulce a los alimentos, además, su producción es más barata que otros endulzantes por lo que la industria alimentaria la ha agregado a casi todos los productos que compramos en el mercado como: salsa para pasta, salsa de tomate, galletas, aderezos, mecato, repostería, panadería, gaseosas, jugo de concentrado de fruta en caja o botella, té en polvo, etc.

¿Cuál es mejor glucosa o fructosa?

La glucosa, que encontramos por ejemplo en el azúcar de mesa, produce respuestas hormonales que favorecen la saciedad; por el contrario el consumo excesivo de fructosa tanto natural como del JMAF perpetúa la sensación de hambre lo que lleva a sobrepeso, obesidad, diabetes tipo II, entre otras.

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