La región de Provenza en Francia es famosa por sus resorts ostentosos, campos de lavanda y arquitectura romana.

Uno de sus atractivos menos conocido es un museo dedicado a dulces increíblemente adictivos.

El Haribo Le Musee du Bonbon puede que no sea prioridad en el itinerario de todos, ni los dulces producidos en la fábrica de al lado pueden ser rivales de la mejor cocina Provenzal.

Entonces, ¿es una experiencia a la Wonka que valga la pena, o sólo un intento de vender más gomitas de ositos a un mundo que está sufriendo por dejar de comerlas?

Ubicado cerca de viñedos y la bonita ciudad de Uzes, el museo es fácil de encontrar.

La ruta está marcada claramente con los mismos señalamientos oficiales que usa Francia para indicar a los viajeros en dónde se encuentran los castillos del siglo XII o los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial.

Los visitantes entran por una versión a escala humana del niño usando overol que aparece en el empaque de Haribo y se les da un token plateado que pueden cambiar por una “sorpresa” al final del tour.

Adentro, no hay nada sutil sobre Le Musee du Bonbon.

¡Alerta de tipografía infantil!

El museo está dividido en cuatro salas que están coloreadas brillantemente en rojo, amarillo y naranja, probablemente para parecer una bolsa de gomitas y posiblemente para inducir migrañas.

Las tarjetas de la exhibición están escritas en colores igual de animados y los puristas de la tipografía deben tener cuidado, hay un uso generoso de letras redonditas.

De arriba abajo, hay un aroma representativo de la marca de dulces Haribo (gloriosamente dulce y artificial) como si alguien hubiera abierto una bolsa fresca y la estuviera ondeando por el lugar.

Cada una de las cuatro salas multicolor es más o menos igual, menciona una historia del azúcar antes de llevar su atención a los dulces.

Hay un listado de la industria local en Uzes, completa con un modelo a escala del taller de una vieja fábrica en el que mujeres de cera estiran con rodillos el dulce negro.

Del lado opuesto está un modelo tamaño real de Hans Riegel, el confitero alemán que creó Haribo en la década de los 20 en su cuarto de lavado.

Es ligeramente decepcionante descubrir que se veía como un repostero ordinario y no como Willy Wonka.

Aumento de azúcar

Para este momento, el tour ha perdido la atención de cualquier visitante de menos de 14 años. Pero lo que continúa es un video que orgullosamente explica los logros del imperio Haribo, incluyendo el hecho de que crea 100 millones de Ositos Dorados (tipo Panditas) al día.

Los niños regresan 10 minutos más tarde masticando los contenidos de pequeñas bolsas de gomitas que han adquirido de una “máquina especial” en la sala cuatro.

Ligeramente emocionados por el azúcar, ellos están fascinados por el video de los viejos comerciales de Haribo mientras los adultos leen cómo se desarrolló el negocio.

En la tercera sala hay otra video exhibición que muestra lo que ocurre dentro de una fábrica moderna de Haribo.

Es sorprendentemente interesante, hay algo relajante sobre ver cientos de dulces tomando forma.

Siguiendo la experiencia de la fábrica, los niños (y adultos) pueden pretender ser trabajadores de la fábrica a través de juegos interactivos. En uno, los visitantes presionan botones y jalan palancas para que un pequeño camión recoja cajas de dulces.

Cilindros llenos de dulce

El punto clave del museo es la planta baja en donde los adultos pueden conocer la experiencia Willy Wonka de Haribo.

Es un cuarto con cilindros enormes que, a cambio de un token, liberan gomitas o dulces de fresa. Los dulces caen en una pequeña bolsa que se sella y se deposita con precisión en una bandeja de metal para su recolección.

Para muchos adultos, esta cantidad de azúcar es suficiente, pero no hay cómo escapar del canto de sirena proveniente de la boutique.

Casi cualquier iteración de Haribo está disponible para su compra en cantidades que van de pequeñas bolsas hasta enormes cilindros.

Estos son otros cinco museos deliciosos que puedes conocer en Europa

Szabo-Szamos Marzipan Museum (Szentendre, Hungría)

Un pequeño museo con una variedad de esculturas (incluyendo a Michael Jackson y a la Princesa Diana de tamaño real) hechos con mazapán.

También está la oportunidad de ver a un artesano dando forma a la próxima exhibición y puedes comprar algunas esculturas comestibles en la tienda.

Museo del Turrón (Xixona-Alicante, España)

El turrón es un dulce español y este museo independiente, cercano a la fábrica, muestra la historia de su proceso de manufactura.

Los tours están disponibles y los visitantes obtienen una muestra gratis al final, antes de dirigirse a la tienda.

Choco-Story – el Museo del Chocolate (Brujas, Bélgica)

Este museo interactivo fue abierto por los dueños de los famosos chocolates de familia belga, Belcolade.

Los visitantes pueden ver cómo se hace el chocolate, aprender cómo prepararlo, y por supuesto, comprarlo.

Gelato Museum Carpigiani (Boloña, Italia)

El asenso del helado italiano es celebrado en este museo de 2.3 millones de dólares que cuenta la historia del gelato, da lecciones sobre su preparación y tiene una zona de pruebas.

De tan sólo tres años, el museo se ubica en Carpigiani, un viaje de 25 minutos desde Boloña.

Museo de Arte Popular y Pan de jengibre (Gertwiller, Francia)

Localizado en la región de Alsacia en Francia, este museo exhibe cerca de 10,000 objetos relacionados con el pan de jengibre y su historia.

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