En los últimos años, las preocupaciones de los ciudadanos sobre la presunta corrupción en el sector público son cada vez más abiertas y generalizadas. “De São Paulo a Johannesburgo, las personas salen a la calle para protestar contra los sobornos”, sostienen los expertos que analizan los peligros de la corrupción, los países que más la padecen y los métodos de lucha contra este problema.

Según el portal Vestifinance, Chile, Guatemala, India, Irak, Malasia y Ucrania son algunos de los países más afectados y sus ciudadanos “mandan un mensaje claro a sus líderes: ‘Es hora de luchar contra la corrupción!'”

Tal es el alcance del problema que una organización como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que tradicionalmente ha abordado con mucho cuidado “este tema tan delicado”, protagonizó un “debate sorprendentemente vivo y franco” durante su reunión anual en Lima (Perú) del pasado mes de octubre.

Vestifinance recoge que “los expertos mantuvieron una interesante discusión sobre cómo definir la corrupción y cuáles son sus efectos directos e indirectos —a veces no tan evidentes—, así como sobre las estrategias para combatirla, incluida la posible participación de las personas y de organizaciones como el FMI”.

El artículo insiste en que, más alla de la economía, la corrupción es una de las razones de la pérdida de confianza del público hacia las autoridades, así como de la degradación de los valores sociales y, en última instancia, del deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos.

Un enfoque integral

Dada la amplia influencia de la corrupcción, para combatir sus consecuencias resulta necesario establecer “un enfoque integral y multifacético” y que las autoridades muestren su liderazgo, cambien los incentivos y fortalezcan el sistema de valores, explican los expertos del portal, para quienes todas estas medidas “se deben complementar entre sí”.

En primer lugar, los líderes deben estar dispuestos a llevar ante la justicia a los círculos influyentes —”no a peces pequeños, sino a grandes depredadores”— y las autoridades tienen que mostrar un comportamiento impecable. En este apartado, la publicación pone como ejemplo a Lee Kuan Yew, el primer jefe de Gobierno de Singapur, fallecido este año.

En segundo lugar, los líderes deben tener un “sistema eficaz de palos y zanahorias” para desarrollar la motivación y la responsabilidad entre la población y establecer una economía más abierta mediante la desregulación y la liberalización, como en el caso de Polonia.

Finalmente, Vestifinance concluye que es necesario cultivar los principios de buena fe y un ambiente que valore a un Gobierno honesto y justo, para lo cual es crucial implantar unos mecanismos de educación cívica.

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