La pesca indiscriminada, a nivel industrial y a baja escala, tendrá prontas consecuencias para la fauna marina, cuyo volumen está en franca disminución. Así lo advirtió un estudio realizado durante más de diez años por especialistas de la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, que publicó ‘Nature Communications’.

El informe destacó que la pesca industrial se encontró con una importante caída de su recolección, que responde a que los océanos se están quedando sin peces. Esta situación se volverá aún más grave si continúa el ritmo actual de pesca, que ocasionará una disminución de las opciones de pescado en los países ricos, mientras que los habitantes de las naciones pobres sufrirán una caída del consumo de proteínas animales.

De acuerdo con las cifras oficiales reflejadas por el estudio, la pesca global aumentó considerablemente entre 1950 y 2010.

Por su parte, la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) también evaluó los datos y concluyó que la pesca mundial ha sido un 32% más alta que la declarada ante el organismo, cuya última evaluación, no obstante, clasificó a la pesca mundial como “prácticamente estable”.

En el mismo sentido, se indicó que en el 2010, la pesca fue de 110 millones de toneladas, mientras que las reportadas a la FAO eran solo de 77 millones.

¿La tendencia irreversible?

“Los océanos están en un gran problema. Si no empezamos a reducir la sobrepesca ahora, va a ser mucho más difícil que las poblaciones de peces crezcan hasta un tamaño decente”, afirmó uno de los investigadores de la Universidad de la Columbia Británica, Daniel Pauly, quien agregó que ese incremento es imprescindible para alcanzar “las cantidades que se necesitan para alimentar a una población que crece mil millones de personas en una década, a precios accesibles”.

Por último, Pauly afirmó que una solución efectiva al problema global es eliminar los subsidios al combustible y a la construcción de nuevas embarcaciones o hacer más eficientes las ya existentes, que rondan los 20.000 millones de dólares al año. En ese sentido, aclaró que eliminar los subsidios no hará aumentar los costos de comercialización. “No hay relación entre subsidios y el precio del pescado”, concluyó.

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