El manejo del dinero es algo que va cambiando de acuerdo con la experiencia que se tenga y la sabiduría que se adquiera.

Si existiera un manual exacto en el que se explicara qué hacer y qué no hacer en cada situación específica de la vida, con el dinero, el ahorro o las inversiones, la vida sería mucho más fácil. Pero cuando se presentan inconvenientes financieros y usted busca el consejo de las personas, se encontrará con una gran variedad de sugerencias y, a pesar de agradecerlas, puede que no se sienta satisfecho con ninguna de ellas porque no se acomoda por completo a sus expectativas, hábitos y en sí, a lo que usted es.

Es por eso que las claves sobre el manejo del dinero a veces pueden ser tan básicas, porque no hay fórmulas de éxito para todo el mundo y porque cada caso es totalmente único y distinto al de cualquier otra persona; lo que hace que la fórmula que unos aplicaron para ser exitosos y millonarios, no funcione en su totalidad para usted, quien tanto se ha esforzado en ahorrar pero no ha considerado, por ejemplo, invertir.

Lo que sí es cierto es que hay comportamientos comunes en el ser humano, arraigado por malos hábitos y por visiones de la vida particulares que sólo se dan en ciertas etapas de vida. Claro, es de humanos cometer errores y la vida misma está hecha para que aprendamos con la experiencia pero si usted logra ser consciente de ciertos aspectos particulares y se prepara ante ellos, puede que tenga mucho más éxito que otras personas.

Esto, especialmente porque puede que se tome decisiones sin considerar ni llegar a proyectar el verdadero impacto que puede tener en el futuro y que, aunque alguien pueda advertirnos a ello, siempre pensaremos “a mí eso nunca me pasará”. Así, aquí le dejamos esos errores comunes, por edad, según MainStreet y Daily Worth:

A los 20

Aunque hasta ahora se está empezando la vida financiera, si usted cuenta con créditos estudiantiles de cuotas demasiado altas y está gastando más de lo que está ganando, no se sienta solo. Es el error más común a esta edad. Por un lado, si bien la educación es una necesidad que ayuda a tener un mejor futuro, debe considerar que la deuda no siempre es la mejor opción y que alternativas como becas o trabajos de medio tiempo pueden resultar bastante útiles para sobrellevar los costos de la universidad.

Además, usted también tiene que hacer cálculos de cuál es el salario promedio que puede llegar a recibir una vez se gradúe y, con base en ello, estimar el tiempo que demorará en pagar; para que tenga una mayor conciencia de su deuda.

En cuanto lo que corresponde a gastar más de lo que gana, sucede simplemente porque no ha considerado el presupuesto como una herramienta básica de planeación financiera. Así que si usted simplemente empieza haciendo cuentas de cuánto realmente puede usar de su salario y no endeudarse, tendrá un paso de ventaja muy grande frente a los pares de su misma edad. En esto el consejo es simple: no viva de apariencias.

A los 30

Aunque es a la edad en la que empieza a buscarse estabilidad, tomar créditos hipotecarios que no puede soportar así como combinar por completo sus finanzas con su pareja; son las peores cosas que puede cometer durante esta etapa de la vida. Quizás la presión por tener “un lugar donde meter la cabeza” y empezar a construir patrimonio, pueden llevarlo a considerar comprar vivienda. En sí, porque se trata de una muy buena inversión. Pero usted tiene que ser consciente de sus posibilidades: haga cálculos, porque esto implica comprometer su sueldo por más de 15 años y verifique si está dispuesto a ello, más aún cuando cuenta con hijos y necesita responder por sus necesidades.

Otro aspecto es que también tiene que ser realista. Aunque el ánimo de ser ambicioso aún tiene la llama viva, meterse en una casa al norte de la ciudad, simplemente por la valorización que puede llegar a tener o porque tiene unos acabados únicos, no es la decisión más inteligente que pueda tomar.

En lo que respecta a las relaciones de pareja, si bien puede que haya encontrado el amor de su vida, también tiene que aprender a llevar su independencia financiera, manejando sus propias condiciones, pero actuando en familia. Esto significa que no puede comprometer todo su sueldo para las cosas de la casa, siempre debe pensar en usted y su futuro, especialmente, desde esta edad, en la pensión.

A los 40

El error se basa en cotizar a pensiones lo “justamente necesario”. Hay que aceptarlo y es que ya le va quedando poco tiempo para jubilarse, lo que hace importante empezar a hacer los cálculos correspondientes: ¿cuántas semanas lleva cotizadas? ¿los recursos son suficientes para lograr una pensión ‘decente’? ¿debería cambiarse de régimen pensional?

Empezar su década de los 40 con esta información será un regalo valioso que puede darse para su vejez, ya que le permite tener el tiempo adecuado para tomar las acciones necesarias y empezar a corregir el rumbo, si así es el caso.

Otro error a esta edad se comete con los créditos y es que por el deseo de viajar, de adquirir nuevas experiencias de vida o productos que no tuvo cuando era más joven porque no tenía los recursos, se considera que la deuda es algo que siempre podrá llevar. El problema es cuando se empiecen a sumar los cobros y las cuotas y se dé cuenta que esos pequeños gustos de restaurantes finos y zapatos caros no resultan tan útiles después de todo. Así, si usted aprendió a sus 20 la importancia del ahorro, sabrá esquivar este error en su totalidad.

A los 50

Resignarse a que no va a poder pensionarse y retirar sus fondos para montar un restaurante o una panadería. Actualmente existen varios mecanismos que están facilitando la forma en la que los colombianos se pensionan, por lo que se abren nuevas opciones para recibir una mesada que le permita a una persona. Considere hacer esfuerzos extra, asesórese muy bien al respecto y verifique qué opciones puede tener de seguir cotizando para alcanzar las condiciones de pensión, pero nunca use este dinero para hacer inversiones cuyo futuro puede no resultar tan prometedor como parece.

Es por eso que a esta edad no considerar un ingreso extra también es uno de las equivocaciones más grandes que se pueden cometer. Muchas personas llegan a esta edad disfrutando de las inversiones que hicieron durante toda su vida, mientras que otras deciden emprender en aquello que toda la vida soñaron, porque ya cuentan con una estabilidad financiera. No tiene que tratarse de un negocio propio, pero sí de buscar alternativas que no requieran mucho tiempo y que puedan ayudarle, al menos, con los gastos básicos de su sostenimiento como la alimentación o el transporte.

Y el último error, a esta edad, es convertirse en codeudor o fiador de todo el mundo. Está poniendo en riesgo todo lo que pudo llegar a construir en su vida y, por más confianza que llegue a tener de la persona que le esté pidiendo el favor, usted tiene que buscar los mecanismos para asegurarse que su vida financiera no se vea para nada afectada.

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