Cuando el magnate británico Richard Branson informó en 2014 que el Grupo Virgin, el conglomerado multinacional que fundó en 1970, permitiría a sus empleados tener días libres ilimitados, reabrió el debate sobre si funciona o no un sistema de retribuciones que luce muy bien en la teoría, pero parece estar lleno de “trampas” en la práctica.

Los que lo apoyan aseguran que funciona siempre que la empresa cultive una cultura de la confianza.

Sin embargo sus detractores insisten en que hace que los empleados sin escrúpulos se aprovechen de la situación.

Además, dicen que algunos empleados pueden no tomar todos los días libres que les corresponden para no parecer vagos o poco comprometidos con su trabajo.

Y eso sin considerar que hay quien preferiría trabajar los días libres y ganar más dinero.

Por esas razones tuvo que dar un paso atrás el magnate estadounidense Sam Zell, el dueño de los diarios Chicago Tribune y Los Angeles Times.

A ocho días de anunciar que sus empleados tendrían acceso a días libres sin límite, le tocó retractarse, debido a la reacción negativa de los propios trabajadores.

Sin embargo, otras compañías siguen adelante con ese tipo de programa.

Todavía en minoría

En los últimos años la tendencia ha ganado popularidad en Silicon Valley, la zona sur del la Bahía de San Francisco, en el norte de California, Estados Unidos, que alberga muchas de las grandes empresas tecnológicas del mundo.

Un ejecutivo y un avión de fondo

También es el ejemplo que han seguido otras pequeñas compañías a lo largo y ancho del planeta.

Los empleados de varias firmas como GE, Netflix, Twitter, Glassdoor, Groupon o Evernote han dado la bienvenida al nuevo sistema.

Aun así, siguen siendo una minoría.

En 2015 la Sociedad para la Gestión de los Recursos Humanos reportó quemenos del 1% de las empresas estadounidenses hacen tal oferta a su plantilla.

Contrata a gente buena, trátala como si fueran adulta y responsable, y no abusará del sistema, defendían aquellos que lograron que se instauraran las vacaciones pagadas.

Los empleadores incluso pueden ahorrar parte de los gastos administrativos en el proceso, especialmente si ofrecer esos beneficios a los empleados ayuda a atraer y a mantener a los más talentosos.

Todo esto suena genial en teoría, ¿pero les ha funcionado a las empresas que lo pusieron en marcha?

Establece las reglas básicas

En las políticas de vacaciones ilimitadas no todo es libre, como podría pensarse.

De hecho, “ilimitadas” puede que no sea el término más adecuado para describirlas.

PayasUgym.com, una red de gimnasios, piscinas y centros deportivos de Reino Unido es una de las compañías que aplica este sistema.

Y tiene reglas: días libres sí, siempre que el empleado cumpla los plazos y no deje a sus compañeros en la estacada.

“Obviamente en el caso de algunos puestos, como en el de atención al cliente, tenemos que asegurarnos de que (los días libres del empleado) se cubren de forma apropiada”, explica un vocero de la compañía.

“Pero somos muy flexibles a la hora de manejarlo”, añade.

Esto no significa que los empleados puedan escapar a una isla tropical inmediatamente después de anunciarlo.

Stacey Engle

Ni tampoco que toda la plantilla pueda irse de vacaciones a la vez.

Aún tienen que acordar los días libres y el tiempo personal con sus encargados, y avisar con un día de antelación para una jornada libre.

Si van a tomar dos semanas de vacaciones tienen que avisar con ese mismo tiempo de anticipación.

Pero nueve de cada 10 veces en las que se pide permiso se concede, asegura el fundador, Jamie Ward.

La empresa adoptó esa política el año pasado, como incentivo y para asegurarse de que sus empleados se toman el tiempo libre que necesitan.

En 2014 los trabajadores de PayasUgym.com se tomaron de media 21,5 días de vacaciones cada uno, cuenta la Ward.

Y es que, por muy informal que parezca el sistema, tanto la red de gimnasios como otras empresas que lo estén aplicando contabilizan los días libres que sus empleados van tomando.

Fierce Inc, una empresa global de formación en liderazgo con base en Seattle (EE.UU.), no quería poner demasiadas condiciones a su política de tiempo libre ilimitado que inauguró en 2012.

“Pero hay momentos en los que tengo que decir a mi equipo: ‘Esta vez nadie va a tomar vacaciones'”, cuenta Stacey Engle, vicepresidenta de marketing de la empresa y quien colaboró en la puesta en marcha de la política.

Elimina a los infractores

Los defensores de este tipo de políticas aseguran que son raras las ocasiones en las que los empleados se aprovechan de ellas.

En PayasUgym.com sólo han tenido un caso de ese tipo, asegura la gerencia.

Era un empleado veterano que pedía demasiados días libres y que no podía sacar adelante sus compromisos, recuerda Ward.

“Pero traía de antes un problema de desempeño”, asegura, y dice que terminó despidiendo al empleado seis meses después.

Jim Belosic, el director ejecutivo de ShortStack, una empresa de software de 20 empleados con base en Reno, Nevada (EE.UU.), cuenta también su experiencia.

Jim Belosic

Más que pedirle permiso, los empleados que quieren tiempo libre “lo negocian con sus compañeros”, cuenta.

Empezó a aplicar el sistema nada más fundar la empresa, hace cinco años, y aún la mantiene.

Un empleado del servicio de atención al cliente tomó un 30% más de tiempo libre que sus colegas, pero fueron estos los que lo hicieron notar al denunciar que no cumplía con sus tareas, dice el empresario.

“Si no estabas encima de ella todo el rato, pasaba el tiempo viendo partidos de (béisbol del equipo San Francisco) los Giants o algún programa en la televisión o en Netflix”, asegura Belosic.

“Simplemente no quería trabajar. Y eso nos enseña que la cultura de trabajo y la personalidad son lo primero en lo que debemos fijarnos al contratar”, añade.

No, en serio, puedes tomarte el día

Pero los que abusan de las vacaciones no son los únicos que preocupan a los gerentes de estas empresas.

Algunos empleados temen parecer vagos o poco comprometidos si se toman los días libres.

Es más, sin las dos o tres semanas asignadas, no saben cuántas vacaciones son las apropiadas.

Para Ben Geoghegan, director de contenidos de CurrencyFair.com, una empresa financiera de 100 empleados con presencia en Irlanda y Australia, el mayor reto ha sido que los empleados entiendan que no serán penalizdos si toman días libres y que su equipo sobrevivirá sin ellos.

“Tenemos gente que viene del sector bancario o de grandes corporaciones que está acostumbrada a pedir permiso hasta para ir al baño”, dice Geoghegan.

“Debemos entrenarla para que se sienta más cómoda”.

Ben Geoghegan

Engle también ha sido testigo de la confusión entre los trabajadores de cuánto es demasiado y cuánto es justo en lo que a vacaciones se refiere.

“Creo que algunas personas siguen teniendo esa noción de que si trabajan más horas y no toman vacaciones, su dedicación al trabajo es mayor”, dice.

“Hay alguna gente a la que tenemos que decir: ‘Necesitas tomar más de dos días libres al año. Estamos preocupados por ti. Por favor, cuídate'”.

En CurrencyFair.com la gerencia es más sutil.

Lo que hacen sus ejecutivos es dar ejemplo, tomando las vacaciones necesarias y recordando que existe la política de los días libres sin límite, explica Geoghegan.

Sea cual sea el método, “debes tener una gerencia muy fuerte para que esto funcione”, dice Ward, de PayasUgym.com

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