Los colombianos no solo figuran entre los que menos invierten en seguros en Latinoamérica sino que, además, el año pasado redujeron en 6,3 por ciento el presupuesto destinado a proteger su vida, la de sus seres queridos y su patrimonio, a través de pólizas.

En una muestra de 16 países de la región, Colombia ocupó el puesto 12 el año pasado y el lugar 60 entre 88 naciones del mundo, con una inversión promedio de 194 dólares per cápita (unos 390.000 pesos) en compra de seguros, tanto de vida como generales.

En el 2013 esa cifra era de 207 dólares, según el informe ‘El seguro mundial en 2014’, elaborado por Sigma, una división de la multinacional Swiss Re.

El monto no deja bien parados a los colombianos, pues es 1,5 veces menor que el promedio latinoamericano (304 dólares) y 3,4 más bajo que el mundial (662 dólares).

En Chile, por ejemplo, las personas tienen un presupuesto anual tres veces más alto que el de los colombianos para invertir en seguros (613 dólares). En Bahamas es 10 veces superior (1.894 dólares) y, comparados con Suiza, donde en promedio cada persona invierte en pólizas unos 7.934 dólares al año (cerca de 20 millones de pesos), la diferencia es 40 veces mayor.

La economía colombiana en los últimos cuatro años ha sido una de las más saludables de Latinoamérica. Solo el año pasado su crecimiento promedio fue de 4,6 por ciento, según el Dane y, para este año, algunos analistas estiman que puede rondar el 3,5 por ciento.

Pese a ello, es poco lo que se ha conseguido en materia de seguros y penetración de estos en la economía. En esos mismos cuatro años, las familias colombianas solo aumentaron en 31 dólares sus presupuestos para pólizas, mientras que países como Trinidad y Tobago, Uruguay y Argentina lo hicieron en 187, 94 y 64 dólares, respectivamente.

Esto le valió a Colombia avanzar solo dos puestos en el escalafón mundial que elabora Sigma, al pasar del lugar 62 en el 2011 a la casilla 60 el año pasado. Uruguay ganó seis posiciones y Argentina 3 en ese mismo periodo.

En cuanto a la penetración de los seguros en la economía, es decir, el volumen de primas emitidas como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), la situación no es muy distinta aunque sí un tanto mejor.

El estudio señala que el país ocupó el año pasado el noveno puesto en la región y la posición 52 en el mundo, con una tasa de penetración del 2,5 por ciento.

El promedio de Latinoamérica fue 3,1 por ciento, mientras el mundial de 6,2 por ciento. Taiwán, que ocupa el primer puesto en la lista, alcanza un nivel de 18,9 por ciento.

Entorno complicado

Los aseguradores sostienen que abrirse camino no ha sido fácil para las compañías, y menos en una economía donde, por encima de las pólizas, existen otras prioridades dentro del presupuesto familiar.

A lo anterior, coinciden, hay que sumarle el entorno económico poco fácil y afectado por las condiciones propias de cada mercado y las coyunturas globales.

“Los emergentes tuvieron otro año difícil en el 2014, ya que muchos países se enfrentaron a dificultades internas y a deficiencias estructurales, así como a la creciente volatilidad de los mercados de capital causada por la incertidumbre sobre el impacto de la retirada de estímulos de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED)”, explican los analistas de Sigma.

José Miguel Otoya, presidente de Cardinal Seguros, señala que el desempeño de esta industria siempre está correlacionado con el de la economía, pero advierte que “la ventaja es que las grandes inversiones contracíclicas, como las de infraestructura y el crecimiento real en la penetración del negocio asegurador influirán de forma positiva para mantener un indicador de crecimiento positivo”.

El año pasado la caída en los presupuestos para compra de seguros afectó a seis de los 16 países de la región que hicieron parte del estudio. Los mayores recortes, frente al 2013, se dieron en Argentina, Chile y Colombia con 9,1; 7,7 y 6,2 por ciento, respectivamente. Esa situación impactó con mayor fuerza los seguros de vida, que registraron un descenso del 18 por ciento.

Para Sigma, lo que más influyó en Colombia, México, Chile y Argentina fueron las menores primas de renta vitalicia y de pensiones, contrario a lo que sucedió en Brasil y Perú, donde los productos de ahorro y jubilación respaldaron el crecimiento.

En seguros generales, por el contrario, se registró un mejor desempeño. Colombia, experimentó un robusto crecimiento, en especial, en primas de accidentes y vehículos.

En la industria aseguradora hay conciencia de que a Colombia le falta mucho para alcanzar las cifras que manejan países como Brasil, México y Venezuela (véase gráfico).

Advierten que son varias las iniciativas de la industria, de las propias compañías y del Gobierno, encaminadas a acortar esa brecha que permitiría un mayor acceso a los seguros.

Por ejemplo, en enero pasado el Gobierno expidió el Decreto 034 del 2015, con el que le allana el camino a los aseguradores para que comercialicen microseguros a través de los corresponsales bancarios.

Aún hay bastante por hacer

José Miguel Otoya, de Cardinal Seguros, dice que “la expansión de la clase media y la internacionalización de la economía son dos de los fenómenos más relevantes desde el punto de vista social y económico, que tendrán un impacto positivo en el desarrollo de la industria”.

Buena parte del impulso que se espera en el 2015 está ligado al avance de las vías 4G, que dinamizarán el ramo de responsabilidad civil y cumplimiento; los seguros obligatorios como el Soat y los de la seguridad social, así como la oferta de los nuevos productos que vienen de la mano de las firmas extranjeras que están llegando al país.

Gonzalo Alberto Pérez, presidente de Suramericana de Seguros, asegura que en un país como Colombia, con un bajo índice de penetración en seguros voluntarios está todo por hacer. “Siempre he dicho que en un mercado como el latinoamericano no se necesita que las compañías se quiten los negocios entre sí, sino que hay un camino infinito por recorrer y los que llegan tienen de dónde escoger”, indicó.

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