Las personas que suelen visitar casinos con regularidad creyendo que conseguirán dinero fácil, llegando a tal punto que deben pedir prestado o vender sus pertenencias para apostar ya que su sueldo no les alcanza, tienen una afección parecida al alcoholismo y la drogadicción llamada ludopatía.

El mundo de los casinos está lleno de juegos de suerte y azar, como las tragamonedas, las ruletas, las apuestas de carreras y las mesas de póker, donde su mayor atracción es poder ganar hasta 35 veces lo apostado.

Sin embargo, el riesgo de este tipo de juegos es que una vez que te engancha comienzas a perder la noción del tiempo. Si a eso le agregamos que dentro de los casinos se puede tomar alcohol, eso te puede llevar directamente a tomar decisiones equivocadas.

Ludopatía una adicción para perdedores 3La ludopatía no distingue clases sociales, por eso es común que personas millonarias lo pierdan todo y que personas pobres se gasten lo poco que tienen, apostando. Aunque sí se logran ver diferencias entre los géneros, ya que los hombres suelen apostar más en el póker y la ruleta y las mujeres en el bingo y las tragamonedas, o al menos según los datos arrojados por la investigación de la psiquiatra María Pilar Jaimes.

Fases del ludópata

El tiempo en que una persona puede convertirse en ludópata puede variar, ya que incluso puede llegar a ser de años. Aunque todo ludópata pasa por estas tres fases:

  1. La ganancia: Cuando una persona tiene “suerte de principiante” y gana en su primera vez apostando, no necesita más razones para regresar. Si alguien no tiene tal suerte, comienza a crear estrategias o a confiar en números especiales teniendo la esperanza de ganar la próxima vez. Así comienza a gustar a todos los principiantes.
  2. Las pérdidas: Si una persona comienza a obsesionarse con estos juegos, tiende a gastar más de lo que tenía planeado. Por ejemplo, al inicio tenían un presupuesto de 100 dólares y conforme pasa el tiempo esa cifra comienza a crecer tomando dinero de cosas esenciales como la gasolina del coche o vendiendo sus pertenencias.
  3. Caer en la desesperación: Es el momento cuando ya no hay nada más que perder. La persona adicta a las apuestas ha perdido incluso los bienes familiares y suelen recurrir a las tarjetas de crédito para seguir apostando.

Siempre han surgido nuevas propuestas para cuidar a las personas que van a los casinos, por ejemplo, negarle la entrada si una persona comienza a ir demasiado o ya tiene muestras de algún trastorno. Sin embargo, por ser un negocio altamente lucrativo jamás ha llegado a convertirse en norma preventiva o ley.

Lo importante es saber identificar a tiempo cuando una persona comienza a ser adicta a las apuestas, y así poder llevarlo a un grupo de apoyo o a fundaciones que dan tratamientos para esta enfermedad. Si tú en algún momento visitas un casino debes ser consciente y no dejar que entre a tu vida esta peligrosa adicción, ya que podría destruirte por completo.

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