A través de la historia, mujeres y hombres han dejado al mundo sus legados como producto de sus grandes ideas y descubrimientos. Así lo dijo el historiador y critico social escocés Thomas Carlyle: “Ningún hombre vive en vano. La historia de la humanidad no es sino la biografía de los grandes hombres”.

Es el caso de Maria Salomea Skłodowska-Curie, habitualmente conocida como Marie Curie, quien nació en Polonia y se hizo ciudadana francesa en 1891 después de marcharse a París para estudiar en la Universidad de Soborna. Dedicó gran parte de su vida a la ciencia y consiguió un enorme cambio en la Historia.

Marie centró su interés en los descubrimientos sobre radiactividad hechos por Wilhelm Röntgen y Henri Becquerel, hecho que la llevó a dedicarse a investigar los contenidos de Uranio en algunos minerales como la pechblenda, torbernita o autunita; en sus resultados halló elementos desconocidos diferentes al Uranio con un nivel radiactivo mucho más elevado que éste.

Fue de esta manera como descubrió el Polonio y el Radio, dos elementos de alta radiactividad, cuyo hallazgo convirtió a Marie Curie en la primera persona en utilizar este término para referirse a los elementos que emiten radiación.

Luego de años de estudios pudo determinar el peso atómico del Radio y consiguió preparar un decigramo (0,0001 kilogramos) de Radio puro con el propósito de usarlo en tratamientos contra el cáncer. Esto lo logró con la ayuda de su esposo, Pierre Curie, con quien concibió dos hijas.

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Pierre Curie y su esposa Marie Curie

La nobleza y el valor caracterizaban a Marie. Se dedicó en cuerpo y alma a la investigación, con un gran respeto hacia el espíritu científico, se abstuvo de recibir los derechos de fabricación del Radio con el argumento de que no podía sacar provecho de un avance para combatir una enfermedad.

Pero a pesar de su altruismo, la pareja Curie terminó siendo reconocida mundialmente por sus hallazgos al ganar en 1903 el Premio Nobel de Física, convirtiéndose Marie Curie en la primera mujer en obtener este reconocimiento.

Tres años más tarde Pierre Curie fue víctima de un accidente, muriendo luego de ser arrollado por un coche de caballos cuando salía de la Facultad de Ciencias donde laboraba. Pese al dolor de semejante pérdida, Marie demostró que era capaz de continuar sacando adelante a sus hijas.

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Grabado de la época que ilustra el accidente fatal de Pierre Curie.

Le otorgaron la cátedra que su esposo desempeñaba, hecho que la convirtió, además, en la primera mujer en ocupar un alto cargo en las Universidades de Francia. Después de esto su popularidad y fama subieron inmensamente: ganó títulos, grados honoríficos, medallas, etc., viajó por todo el mundo y logró alcanzar un enorme prestigio. Años después, y por segunda ocasión, gana en 1911 el Premio Nobel de Química.

Marie Curie fue una mujer que dejó un valioso legado en la Historia de la humanidad. Su tenacidad, dedicación y gran amor por la ciencia hicieron de ella una exitosa científica que enfrentó grandes dificultades en un campo liderado por hombres.

marie-curie-en-investigaciones-cientificasDurante su vida no solo logró un preciado avance científico, sino también una transformación de las ideologías y percepciones que la sociedad tenía sobre las mujeres, demostrando que son capaces de obtener grandes resultados en cualquier ámbito donde se desempeñen.

A los 66 años, en 1934, murió en el sanatorio ‘Sancellemoz en Passy’, debido a una anemia aplásica provocada por la exposición a la radiación durante los años que dedicó a la investigación.

Fue sepultada junto a su difunto esposo en el cementerio de Sceaux, al sur de París. El 20 de abril de 1995, sesenta años después, fueron trasladados sus restos, junto con los de Pierre, al Panteón de París.

Allí el entonces presidente François Mitterrand destacó en la ceremonia solemne de ingreso que Marie Curie, quien había sido la primera mujer en cursar un doctorado en Ciencias, profesora en la Soborna y también la primera en recibir un Premio Nobel, lo era de nuevo al reposar en el famoso monumento de la capital francesa por «sus propios méritos».

“El día que el hombre se diese cuenta de sus profundas equivocaciones, habría terminado el progreso de la ciencia”.

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