Se prevé que la diabetes se convierta en el año 2030 en la séptima causa mundial de muerte. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cifra en más de 347 millones las personas que actualmente sufren diabetes en el planeta.

Este 13 de noviembre se celebra el día mundial, con un llamado a la educación del paciente y de la familia para comprender el mecanismo de la enfermedad, mejorar el control de las glucemias, reducir las complicaciones y adquirir hábitos para poder controlarla.

El doctor Javier Escalada, especialista en Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra, asegura que hay que estar bien informados para afrontar esta situación y, en muchos casos, poder prevenirla.

 

Se prevé que la diabetes se convierta en el año 2030 en la séptima causa mundial de muerte, por eso, es fundamental la educación del paciente y de la familia para comprender el mecanismo de la enfermedad, mejorar el control de las glucemias, reducir las complicaciones y adquirir hábitos para poder controlarla.

Las principales causas de esta enfermedad están muy relacionadas con el sobrepeso y la inactividad física, hábitos de vida que están convirtiendo la diabetes en una epidemia. La diabetes se produce cuando el páncreas deja de producir suficiente insulina, hormona necesaria para regular el nivel de azúcar en sangre, o cuando el organismo no consigue utilizar la insulina que produce.

La insulina es fundamental en el organismo porque ayuda a que los azúcares de los alimentos que comemos lleguen a las células del cuerpo, donde se transforman en energía. Cuando este fenómeno no se produce, la persona padece diabetes, una enfermedad que afecta a la función de todos los órganos y sistemas del cuerpo.

El exceso de glucosa es perjudicial para el organismo y puede ocasionar complicaciones, como la ceguera, problemas cardiovasculares, debilitamiento muscular y cansancio, fallo renal o el pie diabético (pérdida de sensibilidad en los pies, por lo que el paciente no nota pequeñas lesiones que pueden acabar en infecciones y, en último, término gangrena, que puede conducir a la amputación).

Existen diferentes tipos de diabetes; la diabetes tipo 1, en la que el cuerpo no produce suficiente insulina, y que es más frecuente en menores de 30 años. Sus principales síntomas son el cansancio, la pérdida de peso, sed intensa y continua producción de orina. En la diabetes tipo 2 (80-90% de los casos) el cuerpo no utiliza eficientemente la insulina y está muy relacionada con la obesidad. El tercer tipo se llama diabetes gestacional y suele presentarse en una etapa avanzada del embarazo debido a cambios hormonales que dificultan la correcta acción de la insulina. Afecta alrededor del 4% de las mujeres embarazadas.

Prevención: por ahora, la diabetes tipo 1 no se puede prevenir. Sin embargo, para aquellas personas que tengan un alto riesgo padecer diabetes tipo 2, una correcta alimentación y ejercicio físico pueden disminuir esta posibilidad. Es muy importante que la dieta sea equilibrada, intentado que el consumo de hidratos de carbono no supere el 50% de los alimentos que ingerimos. Además, los pacientes con diabetes tienen que limitar los azúcares de absorción rápida, y es conveniente poner en práctica dietas hipocalóricas cuando existe sobrepeso. El ejercicio físico es necesario por tres razones: ayuda a perder peso, reduce los niveles de glucosa al incrementar la eficacia de la insulina y es una buena prevención y tratamiento de la enfermedad cardiovascular.

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