Todos creen que Isabel de Castilla y Fernando II de Aragón fueron grandes defensores de la iglesia, sin embargo, el papa Paulo II decretó su excomulgación.

Todo comenzó cuando no podían casarse debido a su próximo grado de consanguinidad, aunque eso no los detuvo ya que falsificaron una dispensa papal con la firma del rey Enrique IV, hermano de Isabel, para llevar a cabo la boda de manera legal.

De esta unión nacerán 5 niños: Isabel, Juan, Juana, María y Catalina. Isabel era una mujer fuerte e inteligente y jamás permitió que otras personas vieran su sufrimiento y debilidades. Incluso al momento de parir se cubrió la cara para que no la vieran con un gesto de dolor.

En cambio, Fernando era un hombre que no dudaba en darse cualquier tipo de placer. Es por es que tuvo un sinfín de amantes, teniendo con algunas de ellas hijos bastardos. Esto fue causa de muchas discusiones entre la pareja y algunos dicen que Isabel lo castigaba sin tener sexo por algún tiempo.

Tras la muerte de su esposa en 1504, Fernando contrajo matrimonio con Germana de Foix, con quien no tuvo ningún hijo y por lo tanto no pudo tomar el poder después de su muerte.

Al fallecer en 1516, dejó a cargo al cardenal Cisneros hasta que su nieto llegó para ser el nuevo rey.

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