Tabúes, mitos y estereotipos rodean las operaciones en la zona íntima femenina.

Especialistas como el ginecoobstetra y experto en diseño vaginal, Jorge García Pertúz y la sexóloga, Frauky Jiménez, aseguran que puede generar una mejora importante en la calidad de vida de las pacientes que se las practican, aunque no es la solución definitiva cuando se tienen problemas de autoestima o sexualidad.

En Colombia, desde el 2007 comenzaron a llegar procedimientos innovadores como el láser para ampliar la zona G y rejuvenecer la cavidad vaginal traídos por distintos especialistas que se habían capacitado con David Matlock en Estados Unidos.

García Pertúz, médico rosarista, fue uno de los pioneros de estos procedimientos, que pueden trabajar tanto la parte interna de la cavidad vaginal como el aspecto de la zona externa conocida como vulva.

“Todo depende del interés de la paciente. Aquí el punto es escucharla, entender su necesidad y llegar a un acuerdo acerca de lo que quiere cambiar”, asegura el especialista. Y esta idea de diseño que no solo es funcional si no también estético es lo que ha ido cambiando y mejorándose en las intervenciones en esta zona.

Bella desde el interior

El doctor García escuchaba todo el tiempo de sus pacientes frases como: “Es que ya no siento igual ahí con mi marido”, “Ya no lo disfruto tanto”. Estas venían de mujeres, por lo general, mayores de 30 años que ya habían sido madres.

El rejuvenecimiento vaginal se convirtió en una alternativa para estos casos. “Se realiza con un láser especial que lo que hace es tensar los músculos de esta zona para que al momento del acto sexual haya más fricción y sea más placentero para los dos”, explica García.

Mejorar el aspecto estético

Aparte del placer o apetito sexual, el tema puede centrarse en la parte estética. En este capítulo clasifican procedimientos como las labioplastias, que implican el aumento o reducción de los labios menores o mayores de la vagina; el moldeamiento del prepucio del clítoris, disminución del monte de venus –sector graso ubicado sobre la pelvis– o el blanqueamiento del área genital.

“No hay lineamientos o guías especificas que digan que unos genitales son bonitos o no”, aseguró la ginecóloga Sarah Creighton de la University College Hospital, de Londres, en el documental Centrefold, un proyecto de investigación financiado por la fundación Welcome Trust, que durante el 2012 abrió el debate en el Reino Unido por el abrupto incremento de las operaciones de vagina.

En Colombia, según el reporte de la Sociedad Internacional de Cirugía Estética, de 252.244 operaciones quirúrgicas que se realizaron en el 2014, 2.185 fueron labioplastias, sin contar los otros tipos de procedimientos.

Según la sexóloga Frauky Jiménez, es un grupo selecto el que se preocupa por estos temas estéticos. “Hay muchas mujeres que incluso les cuesta conocerse a sí mismas, reconocer su área genital, y saber cómo estimularse”.

Ella considera que muchas parejas, cuando llegan quejándose de todo tipo de problemas en su vida sexual, como falta de deseo o anorgasmia, por lo general no hacen referencia a la estética de las zonas genitales. “Ellos se quejan de la barriga, los senos, de otras partes del cuerpo pero no tanto de los genitales, en algunos casos no lo ven relevante o no quieren comentarlo”, asegura.

Por su parte, la doctora Lina Triana presidenta de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica recuerda que este tipo de intervenciones no son solo de orden estético sino también funcional. “Mujeres que les incomodan sus labios menores al montar bicicleta o caballo, que se pellizcan al sentarse, al caminar, con la ropa interior, esto también les ayuda en ese aspecto”, asegura.

Además, la atención personalizada parece ser otro punto clave de las intervenciones. “No hay dos vaginas ni dos historias iguales. Es la idea del diseño vaginal, yo no pretendo ser juez de belleza, respondo a las necesidades de las pacientes”, asegura el doctor García.

¿A qué edad es aceptable?

Aunque el tema estético es parte de una gran discusión, las operaciones que se practican en menores de edad es el punto más polémico. Algunos profesionales como el doctor García Pertúz consideran que hay que ser flexibles y conocer cada caso particular para tomar la mejor decisión, “lo que es bueno para ti puede que para otra no lo sea”.

La psicóloga Lih-Mei Liao, quien también participo en el proyecto Centrefold, asegura en el documental que “cuando una mujer no está satisfecha con algún aspecto de su vida termina por reflejarlo en un descontento con su aspecto físico, y estas operaciones no deberían ser la única alternativa; es un tema que requiere asesoría psicológica, para analizar otras opciones”.

Lo mejor, no juzgar

El querer hacerse un rejuvenecimiento vaginal no tiene relación alguna con la cantidad de compañeros o parejas sexuales de la mujer y este procedimiento no es lo mismo que la himenoplastia –en la cual se reconstruye el tejido fibroso elástico que se encuentra a la entra de la vagina–. Si tiene alguna inquietud o incomodidad con el aspecto de esta zona, recuerde que hay persona especializada en el tema, que pueden guiarla y asesorarla, en algo que es perfectamente normal; “piense en lo que la hace sentir bien y necesita”, concluye García.

Pensando en una cirugía

– Asesórese de un profesional competente que cuente con el respaldo de un centro médico serio y comprometido con su seguridad y bienestar.

– El apoyo de un psicólogo también puede ayudarle a mirar otras alternativas.

– Estas intervenciones pueden tener un tiempo de recuperación que va de dos a seis semanas.

– Los costos en promedio, van desde 650.000 hasta 10’000.000 de pesos.

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