América Latina se ha ganado el dudoso honor de ser el hogar de cuatro de las siete peores monedas de los mercados emergentes en los últimos dos meses, muchas de ellas llegando a nuevos mínimos o mínimos multianuales.

El peso colombiano ha sido, por mucho, el mayor perdedor. La moneda ha perdido casi el 12 por ciento de su valor frente al dólar desde mediados de mayo y alcanzó un mínimo en 11 años de 2.737,87 pesos por dólar, después de que los débiles precios del crudo provocaron el déficit más profundo en la cuenta corriente del país en 16 años.

Luego está el peso chileno, que se hundió este mes a un nivel visto por última vez durante la crisis financiera mundial, siguiendo los pasos a la baja del precio de su principal producto de exportación, el cobre.

Después de un breve respiro luego de la salvaje ola de ventas del año pasado, el real brasileño está de vuelta en la línea de fuego y los nuevos indicadores económicos pintan un panorama cada vez más sombrío para la economía. A pesar de ofrecer rendimientos jugosos, con tasas de interés internas que golpean 13,75 por ciento, la moneda ha caído un 6 por ciento en los últimos dos meses alcanzando pérdidas del 16 por ciento este año –las más altas entre las principales monedas–.

Incluso el peso mexicano, considerado como un refugio de estabilidad para los inversores de mercados emergentes, se ha despegado. La moneda cayó a un nuevo mínimo de 15,86 pesos por dólar este mes; habiendo sido la divisa de mercados emergentes más ampliamente promocionada a inicios del año, ha llegado a ser la mayor decepción de este año.

El bolívar “fuerte” de Venezuela ha perdido casi el 50 por ciento de su valor frente al dólar en el mercado negro en el último mes. El billete más grande del país –100 bolívares– tiene ahora un valor de sólo alrededor de 16 centavos para los comerciantes en el mercado negro.

Quizás ninguna región se ha beneficiado tanto como América Latina desde el auge de la inversión en las materias primas que impulsó la economía de China entre 2004 y 2012. No sólo aumentó el comercio con China, la demanda china también hizo subir los precios mundiales de muchos productos básicos. Como resultado, la región ganó cuando las exportaciones a China despegaron, y también con el aumento de los precios de las exportaciones a otros países.

Pero a medida que la demanda china de materias primas ha caído, también han caído los precios. El resultado neto es que las exportaciones mundiales de materias primas de América Latina han caído desde un máximo de US$550 mil millones en 2011 a poco más de US$480 mil millones el año pasado, según Capital Economics.

Todas las principales economías latinoamericanas están desacelerando o disminuyendo. El Fondo Monetario Internacional, en una actualización de su informe Perspectivas de la Economía Mundial este mes, marcadamente redujo su pronóstico del crecimiento de la región para 2015 a 0,5 por ciento, de la predicción en abril del 0,9 por ciento, lo que hace a este año el peor para el crecimiento de América Latina desde 2009.

El colapso abrupto de los precios de la energía, los alimentos y los metales en los últimos 12 meses ha abierto brechas comerciales y de financiación que los gobiernos están luchando para cubrir. México, Brasil y Colombia están entre los que han recortado sus presupuestos y planes de gasto de este año, en un intento de hacer frente a los precios del petróleo más débiles.

Pero las cosas podrían empeorar aún más, según analistas de Morgan Stanley: “A pesar del bajo rendimiento de América Latina hasta ahora, creemos que hay más por venir”.

Mientras que el banco dijo que el real brasileño y el peso colombiano fueron los más vulnerables, también resaltó preocupaciones sobre el peso mexicano y el peso chileno.

Si bien México es visto como uno de los países menos afectados por la caída de los precios del crudo, gracias a un sector manufacturero de exportación robusto, han incrementado las preguntas sobre el impacto de la caída de los precios del petróleo sobre la inversión extranjera directa cuando el gobierno mexicano abra su industria energética.

La preocupación se acentuó después de la primera licitación de petróleo y gas. De los 14 bloques de licitaciones de aguas poco profundas que se ofrecieron, ocho no recibieron ofertas, cuatro recibieron ofertas que fueron rechazadas por ser muy bajas y sólo dos terminaron siendo adjudicadas.

La moneda también ha sido víctima de su fácil comerciabilidad. El peso mexicano es la octava moneda más negociada, y a menudo se negocia por los inversores como un ‘proxy’ para las divisas menos líquidas de los mercados emergentes.

Sin embargo, los inversionistas extranjeros están buscando aprovechar las valoraciones más baratas para hacer negocios.

Grupos de capital privado y de riesgo enfocados en Latinoamérica plantearon un récord de US$10,4 mil millones el año pasado, de acuerdo con la Latin America Private Equity and Venture Capital Association.

La cifra es casi el doble de los US$5,5 mil millones recaudados en 2013 y encabeza el récord de recaudación de fondos anterior de US$10,27 mil millones registrado en 2011.

 

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