Muchas mujeres encuentran fascinante el hecho de ser la “amante” por temor al compromiso y al asumir el papel de la esposa servicial, ya que en sus planes no está levantarse temprano para atender a la pareja o lavar su ropa. Ellas disfrutan del poco tiempo que él desee pasar con ellas y de los obsequios que obtienen, por el tiempo que sea.

Algunas mujeres solo buscan salir de la monotonía. Otras, buscan una relación por intereses económicos y algunas llegan a buscar venganza de sus propios esposos pagándoles con la misma infidelidad.

Pese a lo anteriormente descrito, hay mujeres que sí llegan a enamorarse de los hombres casados y es aquí donde sufren, porque no todos dan por finalizado su matrimonio para comenzar una nueva vida con su otra pareja. Incluso, muchos de ellos insisten y manipulan a la mujer para que esta caiga en la trampa de un hombre que solo quiere pasar el rato.

La mujer que elige ser “La Otra 1

Independientemente de cual sea el caso, el futuro de la amante es incierto. Si un hombre fue capaz de serle infiel a su esposa, aquella a quien prometió amar y respetar por siempre, es muy probable que a la amante le haga lo mismo.

Un hombre que busca una relación extramatrimonial, está en búsqueda de sexo, no de amor, pues ya lo tiene en su hogar. Él busca una mujer que quiera pasarla bien por el tiempo que él esté dispuesto a brindarle.

Muchas mujeres comenten el error de ilusionarse pensando que algún día el hombre dará por finalizado su matrimonio, algo que muy pocas veces sucede. En general, ellos buscan una compañía sin comprometerse. Mantendrán la relación en el anonimato, nunca mostrarán a “la otra” en público, mentirán y regalarán cosas materiales. En definitiva, mantendrá a la mujer ilusionada por algo que nunca sucederá.

La mujer que elige ser “La Otra 2

Muchas veces se comete el error de creer todo lo que él dice, y se justifican sus actos creyendo que la culpa de todos sus males la tiene la esposa, cuando en realidad no existe mujer cruel ni tristeza en su hogar.

Lo importante de todo esto es darse cuenta del tiempo que se está perdiendo. Se creen embustes, se idealiza a un hombre perfecto que tiene “un solo defecto” y es el estar casado.

Por último, se debe aceptar y entender que hay hombres buenos que están solteros, dispuestos a tener una relación seria y abierta que pueden brindar la tan anhelada felicidad.

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