Aunque te consideres una persona con una buena memoria, en algún momento comenzarás a olvidar aquellos momentos que consideraste importantes cuando sucedieron. Eso es lo que hace nuestro cerebro, comenzar a olvidar aquellos aprendizajes o vivencias que ya no considera relevantes.

De entre todas las experiencias, las financieras son las que más nos pueden servir a futuro, ya que nos permiten sobrepasar las crisis y nos dan soluciones que antes no sabíamos. Sin embargo, el problema comienza cuando comenzamos a olvidarlas.

El Wall Street Journal explica que el cerebro comienza a crear falsas experiencias que comenzamos a considerar ciertas, esto distorsiona la realidad y crea las conocidas lagunas mentales. Esto es resultado de envejecimiento, ya que se pierde la capacidad para organizar y recordar.

Pero una investigación propone que los recuerdos cambian en función de las ganancias y las pérdidas. Es decir, entre más grandes nos hacemos guardamos los momentos en que hubo algún tipo de ganancia, y desechamos aquellos en los que hubo pérdidas.

Las decisiones de por medio

El periódico estadounidense también dice que esta situación puede ocasionar que tomemos malas decisiones en cuanto nuestra economía se refiere. Es decir, si en algún momento viviste una situación económica difícil, paulatinamente olvidarás la razón por la que llegaste hasta ese punto.

A pesar de que todas las experiencias financieras deben dejarnos una experiencia inevitablemente, por ejemplo, como superaste una situación donde no podías pagar la deuda de tu tarjeta de crédito. Una solución pudo haber sido que dejaste de utilizarla o comenzaste a pagar los servicios con más prudencia.

Aunque sin duda, conforme vayas creciendo comenzarás a olvidar esta situación y la solución que usaste para superarla, lo que te podría hacer caer nuevamente en el mismo error. Es por eso que debes priorizar este tipo de experiencias, así como la fecha de nacimiento de tus hijos o la primera vez que te rompieron el corazón.

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