Paciente cero
Gaetan Dugas - el hombre que fue acusado equivocadamente de propagar el VIH en Estados Unidos

Un grupo de científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y de Arizona (EE.UU.) ha logrado realizar la reconstrucción del origen de la pandemia del sida gracias a un innovador y revolucionario método.

Sus conclusiones señalan que el VIH-1, responsable en el mundo de la mayoría de contagios por el virus del sida, saltó a través del Caribe (desde África) a la ciudad de Nueva York aproximadamente en 1970, generando la pandemia posteriormente.

Este nuevo estudio emplea un moderno sistema que permite el análisis del material genético en muestras de suero de pacientes infectados con VIH tomadas tiempo antes de que se descubriera la enfermedad del sida; esto es, ADN de muestras de tejido de algo más de 40 años de edad.

Así pues, el denominado “paciente ceroGaetan Dugas, ha quedado exonerado de tal título tras esta investigación, debido a que el análisis de su genoma completo indica que no existen pruebas biológicas ni históricas que sugieran que él pudo haber desencadenado la epidemia en Estados Unidos.

Los análisis filogenéticos muestran que el virus saltó a Estados Unidos aproximadamente en el año 1970, ingresando inicialmente a Nueva York, lo que puede significar que desde allí partió el VIH a San Francisco y, probablemente a otras regiones de California, lugar donde fueron reconocidos pacientes de sida por primera vez en 1981.

El método usado en la investigación brinda una nueva perspectiva sin precedentes del comienzo de la epidemia en Norteamérica, lo que ayudará a entender de qué forma se desplazan los agentes patógenos a través de las poblaciones y a plantear estrategias de mayor eficacia contra ellos.

Poder mirar hacia atrás en el tiempo y llevar a cabo la reconstrucción del origen del VIH es alentador. Desde ahora podemos visualizar un futuro en el que, aunque no se elimine el virus completamente, podría detenerse cualquier nueva propagación en grandes áreas del mundo”, comenta el líder del estudio, Michael Worobey.

El estudio ha sido publicado en la revista Nature.

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