Muchas personas cuando se sienten atoradas por sus deudas solicitan un nuevo préstamo para cancelar el anterior.

Cualquiera de nosotros puede pasar por la tediosa necesidad de quedarse sin dinero en el momento más inapropiado. El problema real surge cuando uno carece de la capacidad de sobrellevar sus deudas.

Cuando uno no cuenta con el capital para cancelar sus obligaciones, un abanico de posibles soluciones se le viene a la mente desde pedir dinero a un familiar hasta la dolorosa necesidad de recurrir a un préstamo.

Solicitarlo puede resultar sencillo, solo es presentar la documentación y esperar a que el dinero salga, aunque los efectos colaterales que lleva pueden ser devastadores.

Cavando un hueco

Adquirir un crédito para solventar otro, es como cavar un hoyo para cubrir otro, lo que dejará sus finanzas personales en rojo, pudiendo afectar gravemente su historial crediticio, limitando enormemente las posibilidades de obtener en el futuro un nuevo préstamo realmente necesario.

Esta conducta puede afectar incluso a sus bienes inmuebles, ya que ante un inminente embargo, sus posesiones se vean muy afectadas, con el fin de sustentar la deuda contraída previamente.

¿Qué pasa entonces?

Realmente cuando utiliza un crédito para pagar otro, lo único que hace es adquirir nuevas deudas, sin tomar noción de lo que realmente debe pagar. Esto significa que gasta más de lo que gana.

“Esta pésima administración del dinero tiene como precursor un nulo presupuesto mensual destinado a gastos fijos, sumado a una impulsiva tendencia de consumo” afirma Matías Torres. Analista financiero de Actibva, en América del Sur.

Vas a pagar un préstamo con otro préstamo - 1

El consumidor queda afectado a un círculo, en dónde vive saldando intereses, acabando endeudado en diversas entidades y en un gran riesgo su estabilidad financiera.

Para evitar que esto suceda, le brindamos algunas soluciones que puede tomar ante una urgencia de similares características, evitando el endeudamiento excesivo que le acarreé dolores de cabeza posteriores.

  • Refinanciar la deuda, mediante un diálogo con la entidad financiera, puede comentar su situación y así llegar a un sano arreglo con cuotas más extensas y asequibles. Es importante ser consciente de las nuevas condiciones para no caer en un arreglo impagable.
  • Declararse insolvente, esta opción permite conseguir un respiro financiero, siempre y cuando logre demostrar que no posee los medios necesarios para saldar la deuda. De esta manera se procede a un mutuo acuerdo de pago, aliviando un poco las condiciones, aunque sin perder las responsabilidades.
  • Extender el tiempo de la deuda, este método implica dialogar con las entidades comentando el estado de su situación actual. Haciendo esto podrá conseguir una flexibilidad en los plazos de pago y una disminución en el valor de las cuotas. Es evidente que el banco siempre buscará amoldarse a sus pagos, puesto que es preferible cobrar la deuda, que no poder hacerlo.
  • Usar sus ingresos extra, esta debe ser su última opción, puesto que es la más evidente y sencilla. Todo el dinero extra que pueda recaudar es muy beneficioso a la hora de saldar su deuda original.

¡Compártelo en tus Redes!

COMPARTIR