El mundo en desarrollo está experimentando una rápida urbanización, ya que más de la mitad de la población mundial ahora vive en las ciudades y se espera que esta cifra alcance el 70% para el 2050.

Sin embargo, esta evolución viene acompañada de un estilo de vida urbano… lo que a menudo conlleva menos actividad física y el consumo de una dieta “occidental”.

“Se está dando una transición nutricional a nivel mundial”, dice David Tilman, profesor de Ecología de la Universidad de Minnesota. En un estudio reciente, Tilman exploró las tendencias mundiales de opciones de dieta y la relación que estas tienen con la salud.

“A medida que aumentan los ingresos, la gente alrededor del mundo opta por incluir más calorías y carne en su dieta”, dice Tilman. ¿El resultado? Consecuencias potencialmente desastrosas para la salud y un mayor riesgo de padecer enfermedades.

“Este es un nuevo grupo de personas que están desnutridas porque comen alimentos que no son buenos para ellos, que no tienen ningún beneficio nutricional”, dice Tilman. La tendencia contradice las causas más tradicionales de la desnutrición.

También está aumentando el acceso a, y consumo de, alimentos procesados.

“Los alimentos procesados ​​tienen un bajo valor nutricional”, dice Tilman, quien describe los alimentos procesados ​​como aquellos que tienen calorías vacías. “Las dietas bajas en frutas y vegetales tienen un fuerte impacto negativo para la salud”, dice.

Y una dieta alta en alimentos procesados ​​—y por lo general una dieta “occidental” moderna— es aún peor.

¿Qué es una dieta occidental?

“Las características más importantes [de una dieta occidental] son ​​el consumo excesivo de azúcares demasiado refinados, grasas altamente refinadas y saturadas, proteínas animales y una ingesta reducida de fibras de origen vegetal”, dice Ian Myles, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas. Esto se traduce en una dieta alta en grasa, carne roja, sal y azúcares y baja en fibra.

“En general, demasiadas calorías”, dice Myles, una tendencia ayudada por la evolución hacia una cultura de comida rápida.

¿Qué impacto podría tener esta dieta en tu salud?
Aumento del riesgo de infecciones

De acuerdo con Myles, los alimentos altamente procesados ​​y refinados, comunes en las comidas occidentales, son rechazados por el cuerpo. “Hace que tu sistema inmunológico se desequilibre”, dice.

Según la opinión de Myles, los mayores culpables son los alimentos que contienen fructosa y ácido palmítico —ingredientes que se encuentran comúnmente en las barras de caramelo—, los cuales podrían desencadenar una reacción inmune.

“[El ácido palmítico] puede ser confundido por el cuerpo con bacterias como E. coli”, dice Myles. Entonces, el cuerpo inicia un ataque inmunológico contra las supuestas bacterias, lo cual resulta en un bajo nivel de inflamación.

Distraer al sistema inmunológico de esta manera significa que las células inmunes no estarán del todo preparadas para atacar cuando se enfrentan a una verdadera infección. “Se activarán de la manera en que tu cuerpo responda… y para cuando la reconozcan, habrá empeorado”, dice Myles.

Sin embargo, el efecto es reversible.

De acuerdo con Myles, un cambio en la dieta para eliminar la exposición a estos componentes de los alimentos puede restaurar la actividad inmune nuevamente a su estado normal. “Esa inflamación de bajo grado cambiará”, dice.

Cambia tus bacterias intestinales

Tus microbios intestinales desempeñan un papel crucial en la salud y el bienestar no solo de tu intestino, sino de todo tu cuerpo.

“Cada persona tiene aproximadamente 1 kg de microbios dentro de ellos”, dice Jeremy Nicholson, jefe del departamento de cirugía y cáncer de la Escuela Imperial de Londres. Según Nicholson, los microbios intestinales del cuerpo están fuertemente conectados con el control del sistema inmunológico, lo cual a su vez controla la inflamación.

El consumo de alimentos procesados ​​puede causar que las bacterias buenas que se encuentran en tu intestino sean eliminadas… lo que te dejaría más expuesto a las malas. “Las bacterias buenas tampoco sobreviven”, dice Myles.

Obesidad y diabetes

El aumento global de las dietas altas en grasa y calorías están dando lugar a que las tasas de obesidad y diabetes aumenten rápidamente en todo el mundo. “La obesidad está aumentando”, dice Nicholson.

En el 2014, más de 600 millones de adultos eran obesos a nivel mundial y casi 2.000 millones de adultos tenían sobrepeso, según la Organización Mundial de la Salud.

“La obesidad predispone a la enfermedad”, dice Nicholson. La inflamación en el cuerpo también es alta en los individuos obesos, lo que aumenta su riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, apoplejía, cáncer y afecciones articulares, como la artritis. “Todas estas son condiciones inflamatorias”, dice Nicholson.

También se cree que los mayores niveles de obesidad contribuyen a un aumento de casos relacionados con condiciones y reemplazos de articulaciones, debido a la presión adicional y el desgaste que sufren las articulaciones. “Las personas obesas necesitan reemplazo de cadera y rodilla de forma mucho más anticipada en sus vidas”, dice Nicholson.

Otra enfermedad, vinculada a la obesidad, que presenta tasas elevadas a nivel mundial es la diabetes, la cual afectó a 374 millones de personas en el 2014. El desarrollo de la diabetes tipo II está relacionada con la dieta y los números están aumentando en todos los países, de acuerdo con el atlas para la diabetes de la Federación Internacional de la Diabetes (FID, por sus siglas en inglés).

Riesgo de cáncer

Estudios recientes han relacionado las dietas occidentales con un mayor riesgo de cáncer de colon y cáncer de próstata. Se encontró que los hombres que consumen principalmente una dieta occidental tienen 2,5 veces más riesgo de morir por cáncer de próstata, mientras que los riesgos asociados con el cáncer de colon de nuevo son asociados con la inflamación y un cambio en las actividades de las bacterias intestinales.

“En las personas obesas se obtienen diferentes composiciones microbianas para producir algo que puede afectar el cáncer”, dice Nicholson, quien dirigió la investigación reciente que evaluaba los riesgos de cáncer de colon. En su estudio, él comparó el impacto de la dieta en un grupo de sudafricanos y afroamericanos y encontró que los afroamericanos tienen 50 veces más riesgo de desarrollar cáncer de colon. “Las implicaciones son que… esto está relacionado con la dieta occidental”, dice. Al trabajar con los afroamericanos, el equipo redujo el impacto de la variación genética que también juega un papel importante en el desarrollo de la enfermedad.

El aumento de los niveles de inflamación también pueden dañar las células en la región afectada —como el colon— causando una mayor rotación de las células. Cuantas más células se replican, más posibilidades existen que ocurran mutaciones en los genes que contienen… lo que aumenta el riesgo de cáncer.

“El cáncer se desarrolla más fácilmente en las células con una rotación relativamente alta”, explica Nicholson.

Pero Nicholson advierte que el cáncer no es una enfermedad simple: “Cientos de genes están involucrados”, dice. “Tus microbios son parte del proceso, pero no son del todo la causa”.

Elecciones

Sin duda, la dieta juega un papel importante en la salud de una población y cuando se trata de mejorar la salud personal, los expertos hacen hincapié en que es necesario que la gente esté más consciente de lo que está comiendo.

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